-Allí viene el miserable.- gritaba -¡No lo vean!- Mas el devoto los llamó cantando y uno de ellos, sin control, le respondió enseguida y se fue con él.
Si cualquiera de vosotros, o todos juntos, hallarais ocasión propicia de vengar la muerte de doscientos ochenta y cinco compatriotas y de salvar la vida a otros doscientos más; si sacrificando vuestra existencia pudieseis desenojar la indignada sombra de vuestros antepasados, castigar a los verdugos de doscientos ochenta y cinco héroes, y librar de la muerte a doscientos compañeros, a doscientos hermanos, aumentando así las huestes del ejército patrio con doscientos campeones de la independencia nacional, ¿repararíais ni un momento en vuestra
miserable vida?
Pedro Antonio de Alarcón
¿Crees que sería un miserable destino tener fijos los ojos en ella y gozar de la contemplación y de la compañía de un objeto tal?
La buena lanza el paladín retoma y contra el rey de Orán se arroja crudo, que es hombre de alma miserable y roma, pero grande de cuerpo y muy membrudo.
Por último, mis ojos, examinando el circuito del cuarto, se posaron sobre un miserable tarjetero de cartón afiligranado, que pendía de una sucia cinta azul, sujeta a una perillita de bronce, colocada justamente sobre la repisa de la chimenea.
El que las ocasiona tiene por averiguación su mérito: nadie dirá que hay conjura, que no la haya en el castigo, aunque falte en la verdad. ¡Miserable estado el de los príncipes, que si no oyen las acusaciones, no pueden vivir, y si las oyen, no las dejan que vivan!
En una de las callejas más oscuras y tortuosas de la ciudad imperial, empotrada y casi escondida entre la alta torre morisca de una antigua parroquia mozárabe y los sombríos y blasonados muros de una casa solariega, tenía hace muchos años su habitación raquítica, tenebrosa y
miserable como su dueño, un judío llamado Daniel Leví.
Gustavo Adolfo Bécquer
Sócrates: ¡Oh Dios! en qué estado tan miserable te hallas; no me atrevo a darle nombre. Sin embargo, puesto que estamos solos, es preciso decirlo.
(166) Alli un anciano en miserable estancia, Mas bien que calabozo sepultura, Sufre de sus pesares la tortura Con el pie de la muerte en el umbral.
Te prevengo miserable que un Vizcaíno que es quien ésta te escribe, agravdo (agraviado) del insulto que haces a mis compatriotas que defienden al Gral.
-Su alma -respondió el arcipreste- subió gloriosa al cielo, después de sufrir el cuerpo
miserable tormentos muy crueles, que no consiguieron quebrantar su ánimo.
Emilia Pardo Bazán
Este accidente, sin embargo, no detuvo ni refrenó la carrera de los perseguidores del toro, antes al contrario, soltando carcajadas sarcásticas: —Se amoló el gringo; levántate, gringo —exclamaron, y cruzando el pantano amasando con barro bajo las patas de sus caballos, su
miserable cuerpo.
Esteban Echeverría