Habló el doctor en términos tan claros y rudos, no sólo por falta de arte para disfrazar sus ideas, sino porque ya había formado juicio del carácter voluntarioso y turbulento de aquella especie de niño consentido. Pero a
fe que no consiguió asustarlo: antes bien le arrancó una sonrisa de incredulidad y de mofa.
Pedro Antonio de Alarcón
Allá en unas tierras que están muy, muy lejos de aquí, su hijo ha confesado la
fe, y la Iglesia, dentro de poco, le colocará en los altares, ¿entienden ustedes bien?, en los altares, donde todos nos arrodillaremos para pedirle que interceda por nosotros...
Emilia Pardo Bazán
Todas las noches, en el Grand Splendid de Santa
Fe, Enid y yo asistimos a los estrenos cinematográficos. Ni borrascas ni noches de hielo nos han impedido introducirnos, a las diez en punto, en la tibia penumbra del teatro.
Horacio Quiroga
¡Me hicieron pasar mucho! Peleaba con ellos desde l'amanecere. A
fe, más quiero arrancar terrones. Había un chiquillo de siete años que era el pecado.
Emilia Pardo Bazán
En virtud de la disposición expresa del artículo 2o del Instrumento de Gobierno de que el Rey profesará siempre la confesión evangélica pura 59, tal como fue adoptada y expuesta en la confesión de Augsburgo inalterada y en la Resolución del Sínodo de Upsala del año 1593, los príncipes de la familia real serán educados en la misma fe y dentro del Reino.
(Derogado) En fe de que todo lo así ordenado es idéntico a nuestro propósito y resolución, Nos, los representantes de todos los Estados del Reino de Suecia, hemos puesto nuestros nombres y sellos, en Orebro al día veintiséis de septiembre del año de Nuestro Señor de mil ochocientos diez.
Artículo 46- Los diputados para la primera Legislatura se nombrarán en la proporción siguiente: por la provincia de Buenos Aires, doce; por la de Córdoba, seis; por la de Catamarca, tres; por la de Corrientes, cuatro; por la de Entre Ríos, dos; por la de Jujuy, dos; por la de Mendoza, tres; por la de La Rioja, dos; por la de Salta, tres; por la de Santiago, cuatro; por la de San Juan, dos; por la de Santa Fe, dos; por la de San Luis, dos; y por la de Tucumán, tres.
En fe de lo cual la hemos firmado de NUESTRO puño y letra y confirmado, poniendo debidamente NUESTRO Real Sello debajo, en Orebro el dia veintiséis de septiembre del año de Nuestro Señor y Salvador Jesucristo mil ochocientos diez.
os Estados Partes en la presente Convención, Considerando la función fundamental de los tratados en la historia de las relaciones internacionales; Reconociendo la importancia cada vez mayor de los tratados como fuente del derecho internacional y como medio de desarrollar la cooperación pacífica entre las naciones, sean cuales fueren sus regímenes constitucionales y sociales: Advirtiendo que los principios del libre consentimiento y de la buena fe y la norma "pacta sunt servanda" están universalmente reconocidos Afirmando que las controversias relativas a los tratados...
Pues si deste desisto y doy en otro mas bajo, ¿que será sino fenecer?” Con esto no me osaba menear, porque tenía por fe que todos los grados había de hallar mas ruines; y a abajar otro punto, no sonara Lázaro ni se oyera en el mundo.
El señor comisario, como quien despierta de un dulce sueno, los miró y miró al delincuente y a todos los que alderredor estaban, y muy pausadamente les dijo: “Buenos hombres, vosotros nunca habíades de rogar por un hombre en quien Dios tan señaladamente se ha señalado; mas pues é nos manda que no volvamos mal por mal y perdonemos las injurias, con confianza podremos suplicarle que cumpla lo que nos manda, y Su Majestad perdone a este que le ofendió poniendo en su santa fe obstáculo.
– y señaló a los jueces eclesiásticos – que me condenáis a muerte”; esa convicción en una justicia que separa la buena de la mala fe y la causa justa de la injusta, fue expresada por nuestro compatriota Francisco Bilbao en forma magistral durante su proceso.