Nadie las hizo el menor caso, y nadie se recató para cortejar y galantear a la madre en presencia de las muchachas, convertidas por la mamá caprichosa y ligera en doncellitas que la vestían, calzaban y adornaban, y trabajaban en sus prendidos y perifollos.
Emilia Pardo Bazán
En una ocasión se me antojó galantear a una criada que enfrente de ñmi casa vivía, porque al fin los muchachos siempre han de ser muchachos, y ¿sabe usted lo que hacía?
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