A su vez el Viajante, con desprecio: -Pero ¿tú no sabes que el tren va por carriles, y esta endrómena por todas las carreteras, hom? ¿Qué tiene que ver lo negro con lo
blanco?
Emilia Pardo Bazán
En efecto, el cajón donde iban a guardar para siempre al niño de María Vicenta lucía simétricas listas azules sobre fondo
blanco, e interiormente un forro chillón de percalina rosa.
Emilia Pardo Bazán
Erguida y quieta como una estatua, permanecía la joven al pie del ensangrentado lecho con los ojos fijos en el rostro
blanco y afilado, semejante al de un Cristo de marfil, de aquel valeroso guerrero a quien tanto admiró por la tarde, y de esta manera esperaba con visible zozobra a que el sin ventura despertara de aquel profundo letargo, que podía terminar en la muerte.
Pedro Antonio de Alarcón
“Pondremos al instante otros en cambio; huesos puros y netos entrarán”. Ahora, pues, esos huesos puros y netos no eran más que maíz blanco.
Entonces se arrancaron los dientes de Principal Guacamayo; no se le puso en cambio más que maíz blanco; al instante ese maíz brilló mucho en su boca.
Entonces cuatro fueron a coger la copa, caminaron, transportando a la adolescente en sus brazos, llevando el Blanco Pedernal para sacrificarla.
Salió el gringo, como pudo, después a la orilla, más con la apariencia de un demonio tostado por las llamas del infierno que un hombre
blanco pelirrubio.
Esteban Echeverría
Gotas de sudor fluían por su rostro grandes como perlas; echaban fuego sus pupilas, su boca espuma, y las venas de su cuello y frente negreaban en relieve sobre su
blanco cutis como si estuvieran repletas de sangre.
Esteban Echeverría
Los generales, jefes y oficiales que con oportunidad secunden el presente plan, serán reconocidos en sus empleos, grados y condecoraciones. Campo en Palo Blanco, Marzo 21 de 1876.
Y viniendo él con la cruz y agua bendita, después de haber sobre él cantado, el señor mi amo, puestas las manos al cielo y los ojos que casi nada se le parecía sino un poco de blanco, comienza una oración no menos larga que devota, con la cual hizo llorar a toda la gente como suelen hazer en los sermones de Pasión, de predicador y auditorio devoto, suplicando a Nuestro Señor, pues no quería la muerte del pecador, sino su vida y arrepentimiento, que aquel encaminado por el demonio y persuadido de la muerte y pecado, le quisiese perdonar y dar vida y salud, para que se arrepintiese y confesase sus pecados.
Manifestaron su intención de salir por la puerta de Morandé 80 para reunirse y se les ha indicado que deben venir enarbolando un trapo blanco para cortar el fuego.
Al calor quemante que crecía sin cesar desde tres días atrás, agregábase ahora el sofocamiento del tiempo descompuesto. El cielo estaba blanco y no se sentía un soplo de viento.