zumbido


También se encuentra en: Sinónimos.

zumbido

1. s. m. Acción y resultado de zumbar el zumbido del mosquito no me deja dormir.
2. Golpe dado a una persona le rompió las gafas de un zumbido . porrazo
NOTA: También se escribe: zumbo
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2016 Larousse Editorial, S.L.

zumbido

 
m. Acción y efecto de zumbar.
fam.Golpe o porrazo que se da a uno.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.

zumbido

(θum'biðo)
sustantivo masculino
ruido continuado y monótono como el que producen los insectos Se oía el zumbido de las langostas entre los pastizales.
Kernerman English Multilingual Dictionary © 2006-2013 K Dictionaries Ltd.
Sinónimos

zumbido

sustantivo masculino
Diccionario Manual de Sinónimos y Antónimos Vox © 2016 Larousse Editorial, S.L.
Traducciones

zumbido

Buzz

zumbido

Buzz

zumbido

Buzz

zumbido

Buzz

zumbido

شرب حتى الثمالة

zumbido

Buzz

zumbido

Бъз

zumbido

Buzz

zumbido

Buzz

zumbido

버즈

zumbido

Buzz

zumbido

SM
1. [de insecto] → buzz(ing); [de máquina] → hum(ming), whirr(ing)
zumbido de oídosbuzzing in the ears, ringing in the ears
2. (= puñetazo) → punch, biff
Collins Spanish Dictionary - Complete and Unabridged 8th Edition 2005 © William Collins Sons & Co. Ltd. 1971, 1988 © HarperCollins Publishers 1992, 1993, 1996, 1997, 2000, 2003, 2005

zumbido

m. hum, buzz, ring.
Spanish-English Medical Dictionary © Farlex 2012

zumbido

m (de oído, etc.) ringing, buzzing
English-Spanish/Spanish-English Medical Dictionary Copyright © 2006 by The McGraw-Hill Companies, Inc. All rights reserved.
Ejemplos ?
De la bullente vida tropical no hay a esa hora más que el teatro helado; ni un animal, ni un pájaro, ni un ruido casi. Benincasa volvía cuando un sordo zumbido le llamó la atención.
Un profundo zumbido que llena el ser entero e impregna el ámbito hasta donde la vista alcanza, concentra a esa hora toda la vida tropical.
En aquel momento le parecía todo infinitamente hermoso, pues volvía a estar en medio del verdor, tomaba parte en la fiesta y el regocijo, oía el canto y la música, el rumor y el zumbido de muchas voces humanas, especialmente las que llegaban de la parte del jardín adornada con linternas de papel de colores.
Donde posas tus manos, La espina de la risa O el caluroso hachazo De la pasión encuentras. Si te vas a los astros, El zumbido solemne De los azules pájaros Quiebra el gran equilibrio De tu escondido cráneo.
engo de Aranjuez de contemplar los espléndidos jardines que la primavera viste con regio manto y corona de flores, mientras el Tajo los arrulla con el monótono zumbido de sus aguas espumantes.
De un salto estuve frente a miles de criaturas que parecían gotas de agua, por tan pequeñas, que con sus cuarenta dedos, como arácnidos, succionaban los terrenos lodosos por donde estaban. Cuando me vieron lanzaron un zumbido como agudo relincho de yegua y me ataron con extraños lazos invisibles.
Aquel parloteo de la joven rítmicamente cortado por el paso del militar, aquella forma graciosa y ligera que andaba a saltitos enlazada a la otra, pesada y rígida, se perdieron pronto en la sorda sombra de los pilares que bordeaban la calle de la Tonnellerie, no dejando en los ojos de Eustaquio más que una sombra y en sus oídos un zumbido.
Todo entre la burla de los pájaros libres, que llegaban a beber rocío en las lilas floridas; entre el zumbido de las abejas, que le picaban el rostro y le llenaban los ojos de lágrimas; ¡tiririrín!...
Solo interrumpe en esta calma profunda el grito breve y agudo del bengalí, el zumbido monótono y tenaz de los insectos que voltean en el aire brillando a la luz del sol como un torbellino de piedras preciosas, y la acelerada respiración de Siannah, sonora y encendida como la del que sueña embriagado con opio.
-Porque dice que siendo rico no tiene necesidad de trabajar. Oyose un zumbido y alguien contestó: -Dice bien, Francisco. El que así hablaba era un zángano, que se posó sobre una de las flores del rosal del jardín de la casa de Francisco y comenzó a libar néctar.
-Yo soy la reina de las aves, chilló el águila; nada resiste a mi poder; el león no es para mí enemigo invencible y tengo a mis pies todo lo creado. -Ésa es tan orgullosa como tú, dijo una voz, débil como un zumbido, que resonó pegada al oído del príncipe.
Oyose otro zumbido y una voz que dijo: -Pues hace muy mal. Eran de una abeja estas palabras. Se detuvo en una de las rosas de la casa de Bartolomé Esteban y chupó el néctar, mientras el zángano la miraba de través.