zorrilla

zorrilla

 
f. Vehículo que se desliza sobre los carriles y se destina a la inspección de la vía férrea.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.
Ejemplos ?
Estos orientales y otros que renovaron desde la segunda mitad del siglo anterior (recuerdo de entre ellos a Juan Zorrilla de San Martín, Carlos Berro y Luis Piñeiro del Campo) esa corriente de estudiantes, truncada por la Revolución y los trastornos consiguientes a la organización nacional, cimentaron una tradición, por cierto bien justificada, acerca de la seriedad de los estudios en Chile y atrajeron nuestra atención permanente hacia sus publicistas, especialmente en materia jurídica e histórica.
Llegar a viejo supone cambiar de ser; no es mancilla; mas dejar de ser, humilla; y pues lo que fué ya no es, sólo pone a vuestros pies lo que fué JOSÉ ZORRILLA.
Primera de Gobernación: Diputado licenciado Pastor Murguía González.- Diputado licenciado José Antonio Zorrilla Pérez.- Diputado Juan José Osorio Palacios.- Diputado licenciado Jorge Efrén Domínguez Ramírez.- Diputado licenciado Carlos Ortiz Tejeda.- Diputado licenciado Jesús Puente Leyva.
Ruiz Zorrilla aprovecha el débil fulgor de aquélla para buscar la cédula electoral que le pidieron en las urnas y le ha valido la honra de que le inmortalice La Correspondencia en sus columnas de brea.
Por supuesto, que ni Ruiz Zorrilla, ni Ríos Rosas, ni Rivero, ni Serrano, ni cuantos indirectamente contribuyeron a que callase el impío, tuvieron el valor de decir a la faz de la Cámara: «Te imponemos silencio porque blasfemas, porque atacas lo que más amamos en el fondo de nuestros corazones, porque nos injurias»; en una palabra: lo que hubieran dicho si los ataques hubieran sido a sus hijas o a sus esposas..., ¿qué digo?, a la diosa Libertad, a las conquistas de septiembre.
Y en éstas estamos; es decir, España, sin Gobierno; la Hacienda, sin un cuarto; los españoles, muertos de hambre y de intranquilidad; los partidos salvadores, disputándose a greña tendida el número de carteras que se les ha de dar en el nuevo Gobierno, y Ruiz Zorrilla, cada semana, en las Cortes, y La Iberia, todos los días en su papel, llamando ladrones a los moderados porque daban comidas y vivían con ostentación y gobernaban mal.
Habrán ustedes notado que cuanto más malo es un actor, más pretensiones tiene, en cuya debilidad se funda la razón del hecho palmario de que las compañías de la legua tengan por repertorio los dramas más peliagudos de Zorrilla o Bonchardy.
-¡No es fea!... Me la compré cuando mandaba Ruiz Zorrilla... -¡Demonio!» A todo esto se nos había olvidado decir que los políticos cuentan también por revoluciones y por Constituciones, por motines y por palizas.
Los catedráticos le temían, los burgueses le detestaban, las mujeres se ruborizaban al pasar a su lado, y los chiquillos adorábamos en él, soñando imitarle cuando entrásemos en carrera mayor. Le creíamos gran poeta, porque publicaba a veces versos del género de los de Espronceda y Zorrilla...
Diputados: profesora, Gráciles Aceves de Romero.- Licenciado Felipe Gutiérrez Zorrilla.- Francisco Xavier Aponte Robles.- Juan José Hinojosa Hinojosa.- Javier Blanco Sánchez.- Alfonso Ituarte Servín.- Licenciado José Ángel Conchello.- Rigoberto López Sedano.- Doctor Octavio Corral Romero.- Licenciado Abel Martínez Martínez.- Enrique Fuentes Martínez.- Gerardo Medina Valdés.- Licenciado Juan Manuel Gómez Morín.- Licenciado Antonio Obregón Padilla.- Doctor Ramiro González Luna.- Adrián Peña Soto.- Licenciado Manuel González Hinojosa.- Licenciado Rafael Preciado Hernández.- Efraín González L.
ómo entra amor en el alma Es verdad que no se sabe, Pero ello es que él tiene llave Para abrir el corazón; Y una palabra, un suspiro, Dicha, o exhalado apenas, Son a veces las cadenas Con que ata nuestra razón. ZORRILLA Armida la encantadora, Cuando en una nube vaga Al guerrero arrebató Cuyo amor la desvelaba Dejándolo en las florestas De las islas Fortunadas Do gozase de las rosas Líquido rocío y ámbar, Tan bella no aparecía Como la inocente Isaura Cuando quince primaveras Eran tipo de sus gracias.
Entré en la Casa Real, como se llama ordinariamente al palacio de los reyes moros. Aquel palacio, hecho por las hadas, según Zorrilla, encontrábase también en la más dulce soledad y hondo silencio.