zoilo

zoilo

(De Zoilo, sofista griego.)
s. m. Crítico presumido que censura con malicia las obras ajenas.

zoilo

 
m. fig.Crítico presumido; censurador o murmurador maligno de las obras ajenas.

Zoilo (Zōílos)

 
(m. 320 a C) Crítico y sofista griego. Es célebre por su crítica de los poemas homéricos.
Ejemplos ?
Como el 25 de Septiembre de 1604 hubiesen disparado un pistoletazo á don Rodrigo Calderón que, juntamente con don Pedro Franqueza y don Alonso Ramírez del Prado, hacían trá- fico infame de los destinos públicos, y Prado y Franqueza fuesen reducidos á prisión, conservándose don Rodrigo en la plenitud de su valimiento con el monarca, Alvarez no se jmdo contener, y le envió al poderoso ministro una décima de caho roto, aconsejándole pusiese la barba en remojo y se dispusiera para un funesto término, i Qué ajeno estaba el aconsejante de que él precedería á don Rodrigo en muerte ignominiosa! Andaba por Sevilla un pobre ó bellaco, pidiendo limosna para San Zoilo, abogado de los ríñones.
Y al mirar que de esta suerte llora a un tiempo y los divierte, ¡silban como Zoilo a Homero, algunos sin compasión, al gaitero, al gaitero de Gijón!
Resuelto a ganarse un caudal, porque don Zoilo veía en el dinero la clave de la vida y el eje del mundo, sudó, se afanó y atesoró con incansable codicia, hasta llegar a la suma deseada.
Cebado en la asidua labor, no supo don Zoilo lo que era pasear, ni se miró al espejo, ni cuidó de su salud, ni se enteró de que ya iban encorvándose sus espaldas y pesando sobre su cuerpo, recio como plomo, los años.
En su casa está la “fragua” donde han germinado todos los proyectos benefactores. Zoilo Vidal “Coleguita” como cariñosamente se lo llamaba, resulta inolvidable tras su ausencia que reclama al hombre entregado a cuidar la salud ajena sin cobrar un solo centavo.
Al hacer estas reflexiones conoció don Zoilo que precisamente la Casildita susodicha era la que le venía pintiparada, porque su lozana beldad, y su sandunga encantadora le sugerían un remolino de ideas bucólicas y juveniles.
¡Qué juventud y qué edad madura tan laboriosas y aperreadas las de don Zoilo Terrón! Sin una hora de descanso y recreo, sin un minuto que perteneciese al gusto y al solaz, vivió don Zoilo, no como la ostra -al fin, la ostra no trabaja-, sino como la polilla, que roe y roe y no sale de su rincón, no deja su viga telarañosa, no despliega nunca sus alas, buscando lo que las mariposas: luz, calor solar y entreabiertas flores.
Cómoda tarea es la de buscar sólo los defectos, haciendo gala de delicadeza de gusto. Líbreme el cielo de sentar plaza de intransigente zoilo.
En público, preferimos á la reputación de zoilo y de severo, la acusación, que ya se nos ha hecho, de complaciente hasta la debilidad.
arta del autor a su editor, don José Zoilo Miguens Querido amigo: Al fin me he decidido a que mi pobre "Martín Fierro", que me ha ayudado al- gunos momentos a alejar al fastidio de la vida del hotel, salga a conocer el mundo, y allá va acogido al amparo de su nombre.
Para mí, Alberto supo fotografiar su adolescencia en un soneto que mereció, por entonces, crítica amarga, y que estimo infundada. El zoilo atendió más á lo convencional de la forma que a la espontaneidad de la expresión y a lo conceptuoso del fondo.
Días atrás se revolvía contra mis escritos un criticastro porque, a su juicio, mi Musa se pasaba de libertina; mas en tanto que agrade al lector y mi nombre recorra el Universo, me importa poco que éste y aquél digan pestes de mi obra. La envidia deprimió el ingenio del sublime Homero; seas quien seas, Zoilo, tienes el nombre de envidioso.