yacaré


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yacaré

s. m. Argent., Bol., Par. ZOOLOGÍA Reptil similar al cocodrilo, pero de tamaño más pequeño, que no suele sobrepasar los dos metros y medio, que se alimenta de peces y vertebrados y cuya piel se aprovecha comercialmente en la industria de curtidos.
NOTA: Nombre científico: (Caiman latirostris.)

yacaré

 
m. zool. Reptil del orden crocodilianos (Caiman latirostris). Se halla en América del Sur.
Sinónimos

yacaré

sustantivo masculino
(América) caimán.

yacaré:

cocodrilocaimán, lagarto,
Traducciones

yacaré

Alligator

yacaré

crocodile

yacaré

악어

yacaré

SM (LAm) → alligator
Ejemplos ?
También conocerá a las garzas boyeras, los hoko guazú, mbigua, pato bragado, yryvu ruvicha, tinguasu, tucán, surucua, o descubrirá la fanea de un águila pescadora. Los amantes de los reptiles y los no tan amantes podrían tropezarse con alguna yarará, un yacaré o una hermosa y colorida coral.
En cuanto a la fauna, se caracterizan especies como el guazuncho, chancho del monte o taitetá, oso hormiguero, comadreja, zorrillo, nutria, zorro, aguará guazú, carpincho, cuis, iguana, yacaré, tortuga, tatú; además de monos de las especies carayá, miriquiná y caí.
“Ave María Purísima” es el saludo de los tres hermanos cuando se encuentran con los hogares de paisanos, al huir hacia el sur correntino para llegar a la República Oriental del Uruguay. Cruzan los arroyos Tacuaras y Yacaré, llegan al Paso Cejas, atraviesan el río Guayquiraró hacia Monte Caseros.
Playas: a su paso por Corrientes, el río Paraná deja numerosas playas, acompañadas de balnearios que ofrecen todos aquellos servicios que hacen más confortable y segura su estadía. Entre las que se destacan las playas Arazatí, Malvinas, Yacaré, Bahía del sol y playa del club de Regatas, entre otras.
Prestó oídos, y lejos, muy lejos, oyó efectivamente un ruido sordo y profundo. Entonces llamó al yacaré que dormía a su lado. —¡Despiértate!
El viejo yacaré les explicó entonces que era un vapor, lleno de fuego, y que los yacarés se iban a morir todos si el buque seguía pasando.
El viejo y sabio yacaré, al ver que el oficial hablaba de él y se burlaba, le dijo: —Es cierto que no me quedan sino pocos dientes, y algunos rotos.
El segundo yacaré oyó el ruido a su vez, y en un momento despertaron a los otros. Todos se asustaron y corrían de un lado para otro con la cola levantada.
Y gritaban: —¡Es una ballena! ¡Ahí viene la ballena! Pero el viejo yacaré sacudió de la cola al yacarecito que tenía más cerca. —¡No tengan miedo!
—¿Qué cosa? wey —respondió el otro, alarmado. —No sé —contestó el yacaré que se había despertado primero—. Siento un ruido desconocido.
Los yacarés entonces fueron saliendo del agua, muy enojados con el viejo yacaré, porque los había engañado, diciéndoles que eso era una ballena.
No había más peces. —¿No les decía yo? —dijo entonces el viejo yacaré— Ya no tenemos nada que comer. Todos los peces se han ido. Esperemos hasta mañana.