whist

whist

(Voz inglesa.)
s. m. JUEGOS Juego de cartas precursor del bridge que se juega entre dos parejas.
NOTA: En plural: whists

whist

 
m. Juego de naipes inglés del cual deriva el bridge.
Traducciones
Ejemplos ?
Estoy perdido en el recuerdo de la deliciosa entrevista y del vals, cuando la veo dirigirse hacia mí, del brazo de un caballero de cierta edad que ha estado jugando toda la noche al whist.
Era el día que debía visitar a miss Mills, y yo también debía ir allí a tomar el té cuando míster Mills se hubiera marchado a su Círculo para jugar al whist, suceso de que me advertía la aparición de una jaula de pájaro en la ventana de en medio del salón.
Más adelante supe que miss Lavinia era una autoridad en los asuntos del corazón porque hacía mucho tiempo había existido un tal míster Pidger que jugaba al whist y que, según creían, había estado enamorado de ella.
Me invitó amablemente a visitar el O'Higgins lo que probablemente haré algún día de éstos. Anoche también jugué un rubber of whist que me hizo recordar las tardes lugareñas de invierno en las que tanto jugábamos.
Pregunte en el Arzobispado al abate Troubert si juega al whist y responderá que sí; ruéguele que venga a jugar una partida en este salón, donde desea ser recibido, y es seguro que vendrá.
Rogron desplegó la otra mesa de juego, por si iban Neraud, Cournant y su mujer. Vinet y Betilda sabían jugar al whist, que es a lo que jugaban los señores de Cournant.
Su única compañía se componía de los tres Cruchot y de algunos amigos más que aquéllos habían introducido insensiblemente en la casa. Los contertulios habían aprendido a jugar al whist, e iban todas las noches a casa de Grandet a hacer una partida.
Concibieron un odio atroz y sordo contra el presbítero y su hermana; y, sin embargo, sintieron la necesidad de estar a bien con ellos para seguirlos más de cerca. El señor y la señorita de Habert, que sabían jugar al whist y al boston, empezaron a ir todas las noches a casa de los Rogron.
En fin, exceptuando el número de personas, reemplazando la lotería por el whist y suprimiendo las figuras de los señores Grandet, la escena con que comienza esta historia se repetía a la sazón todas las noches.
Me felicito de haber concluido con un pleito tan triste y deplorable, y, personalmente, he salido ganando el placer de conocer a usted. He oído hablar de su habilidad en el juego del whist.
Me hizo esperar tanto tiempo, que empecé a desear, a modo de consuelo, que los jugadores de whist que hacían la partida le pusieran multa para enseñarle a no retrasarse.
Sin embargo, como el piso del Claustro siempre está seco y el abate Birotteau había ganado tres libras y diez sueldos al whist en casa de la señora de Listomère, soportó la lluvia con resignación desde el centro de la plaza del Arzobispado, donde había empezado a caer en abundancia.