vuelco

(redireccionado de vuelcos)
También se encuentra en: Sinónimos.

vuelco

1. s. m. Acción de volcar o volcarse un recipiente u otra cosa el coche dio un vuelco en una curva. volteo, tumbo
2. Cambio brusco que trastorna y modifica por completo una actividad la carrera de ayer dio un vuelco a la clasificación. variación
3. a vuelco de dado loc. adv. Se usa para expresar la eventualidad a que está expuesta una cosa.
4. darle a alguien un vuelco el corazón coloquial 1. Sufrir una impresión o un susto muy grande: al ver a tu novia me dio un vuelco el corazón.2. Tener un presentimiento.
5. dar un vuelco en el infierno coloquial Se usa para expresar el deseo de conseguir algo que va en contra de la propia conciencia dio un vuelco en el infierno marchándose de casa.

vuelco

 
m. Acción y efecto de volcar o volcarse.
Movimiento con que una cosa se vuelca (inclina).
Dar un vuelco el corazón.fig. Tener el presentimiento de una cosa grave, o sufrir un espanto.

vuelco

('bwelko)
sustantivo masculino
1. acción de voltear o tumbarse una cosa el vuelco de un automóvil
2. cambio brusco de una actividad Las acciones bursátiles dieron un vuelco.
sufrir un sobresalto inesperado Me dio un vuelco el corazón cuando supe del accidente.
Sinónimos

vuelco

sustantivo masculino
1 barquinazo, tumbo, vaivén, giro, sacudida, sacudimiento*.
Vuelco designa el cambio de posición que sufre una cosa, generalmente provocado por un agente externo: el vuelco del coche.
2 cambio, giro, trastorno, transformación, alteración*.
Vuelco se refiere a un cambio repentino y notable en una situación o contexto: en diez minutos el equipo le dio un vuelco al partido.

vuelco:

variacióntransformación, trastorno, cambio, alteración,
Traducciones

vuelco

SM
1. (= acción) → upset, spill
dar un vuelco [coche] → to overturn; [barco] → to capsize
2. mi corazón dio un vuelcomy heart missed a beat
3. (fig) → catastrophe
este negocio va a dar un vuelcothis business is heading for catastrophe
Ejemplos ?
Los pueblos menores, que están aún en los vuelcos de la gestación, no pueden unirse sin peligro con los que buscan un remedio al exceso de productos de una población compacta y agresiva, y un desagüe a sus turbas inquietas, en la unión con los pueblos menores.
IV El viento clamará sus ayes hasta mezclarlo en la altitud silente y ante el encuentro de su germen mozo descubrirá los vuelcos de sus abandonos...
Vamos más rápido… III La tarde había caído y el clima refrescaba. Unos enormes nubarrones negros que parecían serpientes dando vuelcos terribles en el cielo, se veían impresionantes.
«¡Angelitos al cielo!» Gritaron todos, y el menudo cadáver cayó en el foso: fue dando vuelcos y quedó boca abajo besando el suelo.
Hoy pienso, porque Félix me es simpático, a pesar de todo, en lo que se le espera si algún día se queda sin nada. Nadie sabe los vuelcos que da la vida, como dice mi abuela.
Desde aquella intentona no había vuelto a moverse, pero ya estaba decidido a abandonar aquel hospitalario rincón; la impaciencia tomaba en él caracteres de mayor gravedad que el balazo; el sueño había huido de sus ojos, y las noches pasábaselas suspirando angustiosamente y dando vuelcos y más vuelcos.
Sólo se trataba de amores, de galanes, amadas, damas perseguidas que se desmayaban en pabellones solitarios, mensajeros a quienes matan en todos los relevos, caballos reventados en todas las páginas, bosques sombríos, vuelcos de corazón, juramentos, sollozos, lágrimas y besos, barquillas a la luz de la luna, ruiseñores en los bosquecillos, señores bravos como leones, suaves como corderos, virtuosos como no hay, siempre de punta en blanco y que lloran como urnas funerarias.
No obstante la mayor actividad y diligencia y el gran trabajo de los nadadores que pasaron la mayor parte de las carretas dando vuelcos.
La primera parte del poema épico isabelino La reina de las hadas de Edmund Spenser fue publicada en 1590, y completo en 1597. Esta obra marcó una transición en la cual la «novedad» entra en la narrativa, en el sentido de vuelcos argumentales.
Estos sevicios se denominan tradicionalmente como vuelcos: El primero contiene el caldo resultante de la cocción de todos los ingredientes, el segundo le corresponde a los garbanzos junto con las verduras y patatas y el tercero, denominado el de las viandas, se trata del que contiene las carnes.
En gran parte autobiográfica, la expresión de los dibujos animados de Kochalka son del mundo que le rodea incluyen personajes tan reales como su esposa, hijos, gato, amigos y colegas, pero siempre filtrados a través de sus propias observaciones y vuelcos de fantasía.
Se cree, sin embargo, que el uso de carne de cerdo no fue un añadido "cristiano", sino que fueron los marranos (nombre con el que se conocía a los judíos conversos) los que comenzaron a introducir chorizo, tocino y, sobre todo, morcilla (que por contener sangre era el manjar porcino doblemente prohibido por su religión) todo ello para acreditar su conversión y evitar problemas con la Inquisición. El plato ya tenía los tres vuelcos que todavía conserva el cocido madrileño y muchos otros cocidos españoles.