volteriano

volteriano, a

(De Voltaire, escritor y pensador francés.)
1. adj. FILOSOFÍA De dicho escritor y pensador francés o de su obra y filosofía.
2. adj./ s. FILOSOFÍA Que es partidario del volterianismo.
3. adj. Que manifiesta incredulidad de forma irónica y crítica ante los valores establecidos. escéptico

volteriano, -na

 
adj.-s. Díc. del que, a la manera de Voltaire, manifiesta impiedad cínica y burlona.
adj. Que la denota o implica.
Ejemplos ?
Escritor republicano, combativo y de pluma fácil y certera, ideólogo volteriano, practicó un tipo de literatura de fácil consumo, por lo general erótica y decadente.
Escribió que tenía presente "el matrimonio de mi maestro Meléndez, enlazado con una mujer de las que el público no puede juzgar malas y son, a pesar de esto, intolerables". Volteriano, aunque virtuoso, y liberal, tomó las armas en 1808 contra los franceses, pero se quedó en su pueblo para no abandonar a su hermano enfermo cuando estos lo invadieron e incluso sirvió de comisionado en 1809 junto con Toribio Núñez para aplacar las iras del comandante francés.
Estudió sus primeras letras en Santa Cruz de La Palma con el presbítero Manuel de Párraga y fray Juan de Leiva; la ausencia de su padre, comprometido en el gobierno de las colonias americanas le hizo llevar una vida disoluta y desordenada y sus inquietudes lo llevaron pronto a frecuentar a los comerciantes, capitanes y viajeros del puerto y sus nuevas ideas y libros prohibidos. Se hizo así un libertino volteriano y erudito y viajó por toda Europa, de lo cual dejó constancia en un voluminoso epistolario.
El ex Rector de la Universidad de Malta, el eminente profesor de filosofía e intelectual maltés Peter Serracino Inglott, escribió sobre Frans Sammut:: El genio de Sammut radica en su habilidad de bufón volteriano para transformar un personaje histórico en una especie de portador de una máscara carnavalesca de ironía exagerada.
Enseñó bellas letras en Brescia y Venecia, dirigió el seminario de nobles de Parma y desde 1758 viajó por Italia, Alemania y Francia, visitando a su admirado Voltaire, a quien había tomado por modelo, y a Rousseau, con los que mantuvo además correspondencia. Como buen y volteriano ilustrado, Bettinelli se mostró muy liberal y partidario de la tolerancia.
De una familia incrédula cuyo padre, volteriano, es un alto funcionario y la madre, una excelente educadora, que solo practica un formalismo religioso, Ana Eugenia tendrá un verdadero encuentro místico con Jesucristo el día de su primera comunión, en la Navidad de 1829: «Nunca lo he olvidado».
Ana Eugenia no parecía en absoluto estar destinada a trazar un nuevo camino espiritual. Su padre, volteriano y liberal está haciendo fortuna en el mundo de la banca y en la política.
Juan Pablo, en que se vuelven a cambiar apellidos, fue un miembro destacado del "partido aragonés" en torno a Carlos III de España, partido de talante francófilo y volteriano, liderado intelectualmente por Pedro Pablo Abarca de Bolea, (1718 - 1798), IX conde de Aranda, el notable militar y político que fue sucesor de Pignatelli en la Embajada en Francia, y que fue embajador en Francia durante catorce años, de 1773 a 1787, apoyando financiera y políticament a través de Benjamín Franklin la independencia de los Estados Unidos desde antes de 1776, y embajador antes en Polonia e Inglaterra.
Convertido al catolicismo, fue ordenado presbítero en 1940. Era hijo de un padre anticlerical volteriano y de una madre ferviente católica.
Al contrario, tal vez se hubiera complacido ella en ver con los ojos de su cuerpo mortal y en hablar y en oír hablar a varias almas en pena de los progenitores de su marido, las cuales almas, según afirmaba el vulgo, solían aparecerse durante la noche, y andaban vagando por los más recónditos camaranchones y obscuros escondrijos de aquel laberinto arquitectónico. Tampoco el conde Enrique, algo descreído y volteriano, tenía miedo de lo sobrenatural.
Nadie paraba mientes en que el ricacho no cumplía ninguna de las prácticas de buen cristiano, y que lejos de eso, la daba de volteriano, hablando pestes del Papa y de los santos.
El Barrot del 24 de febrero sólo se reveló en el Barrot del 20 de diciembre. A él, orleanista y volteriano, fue a juntarse, como ministro de Cultos, el legitimista y jesuita Falloux.