Ejemplos ?
La gloria de un inglés Un inglés iba hacia Inglaterra, pero el globo donde volaba con un ramo de gladiolas para su novia inglesa cayó en un glaciar.
Y la férvida ilusión impulsaba al espíritu del conde. Volaba en dirección a la granja patrimonial, a la cual tantos recuerdos le atraían.
La trainera vencedora, según refieren los que han asistido a la competencia, volaba sobre las olas al empuje de los brazos de sus impulsores.
Unos decían qu'era ayudao; otros, qui ofendía a mi Dios, en secreto, con pecaos muy horribles; otros, qu'era duende y que volaba de noche por los tejaos, y qu'escupía la imagen de mi Amito y Señor.
Cosas horribles y extravagantes estremecieron mi espíritu: veía a Frutos que volaba, que se reía de mí, haciéndome contorsiones; oía que las campanas doblaban tristes...
Cuando despertó, la mañana ya había entrado en calor; la luz alegraba el mundo, el tren volaba, el marido dormía, y la señora de las cejas de arco de amor leía con avidez en un rincón, olvidada del mundo entero: leía un libro en rústica, en octavo menor, forrado prosaicamente con medio periódico.
Todo imposible. Podeley se incorporó de pronto chorreando agua, apoyándose en el revólver para levantarse y apuntó a Cayé. Volaba de fiebre.
Se hundió el barco, y con él la tripulación, mientras la botella volaba como un pájaro, llevando dentro un corazón, una carta de amor.
A veces una palabra se encuentra escrita con letras distintas y, sin embargo, representan un mismo fonema, por ejemplo /VOLABA/, donde oímos dos veces el fonema Ib/ y escrito en su primera aparición con la letra UVE y en la segunda con la letra BE.
Todo lo veía a través de una niebla mágica. La debilidad lo hacía ligero, etéreo: volaba casi como un pájaro. En el muladar se sintió un gallinazo más entre los gallinazos.
La muchacha volaba, jadeante, y se lanzaba, o se quería lanzar, al obscuro recinto; pero estaba abarrotado de gente refugiada allí, que no permitía el paso.
Pretexté un vértigo y me despedí besándole las manos con que me detenía y trayendo en las mías el olor de las rosas té que formaban el ramo, y en los ojos el aleteo de la mariposilla blanca, que volaba ahí en ese momento y en mis sueños hace cuatro noches, cuando en pesadilla de indecible horror, rodaba yo al fondo del abismo vertiginoso.