Ejemplos ?
Sócrates: Y la vista, querido mío, si viese a sí misma, sería preciso necesariamente que ella tuviese algún color, porque la vista no puede ver lo incoloro.
Verdad es que, después que aseguran y pierden este miedo, ellos son tanto sin engaño y tan liberales de lo que tienen que no lo creerían sino el que lo viese.
Resbaló y cayó al bolsillo del pantalón, y cuando, a la noche, fue sacado de él el monedero, nuestro chelín se quedó donde estaba y fue a parar al vestíbulo con las prendas de vestir; allí se cayó al suelo, sin que nadie lo oyera ni lo viese.
Dije entre mí: “Verdad dice éste, que me cumple avivar el ojo y avisar, pues solo soy, y pensar cómo me sepa valer.” Comenzamos nuestro camino, y en muy pocos días me mostró jerigonza, y como me viese de buen ingenio, holgábase mucho, y decía: “Yo oro ni plata no te lo puedo dar, mas avisos para vivir muchos te mostraré.” Y fue ansi, que después de Dios, éste me dio la vida, y siendo ciego me alumbró y adestró en la carrera de vivir.
¿Concibes una vista, que no viese ninguna de las cosas que ven las demás vistas, pero que sea la vista de sí misma y de las demás vistas, y hasta de lo que no es visto?
Su amor mismo de pesares nuevos Es ancha fuente. En el principio mi dolor nacía De que anhelaba que mi afecto viese; Y los caminos de mostrarlo estaban Cerrados siempre.
Sócrates: No has visto, me figuro, a nadie, sea con relación al arte de tocar la flauta o el laúd, o de acompañar con el laúd al canto, o sea con relación a la rapsodia, que esté en estado de pronunciar su juicio sobre el mérito de Olimpo de Tamiras, de Orfeo y de Femius, el rapsodista de Itaca, y que tratándose de juzgar del mérito de Ion de Efeso, se viese en el mayor embarazo, y se considerase incapaz de decidir, en qué es bueno o mal rapsodista.
Pero como no sería justo que se echase en olvido ni viese con indiferencia la buena con- ducta que el coronel Terreros ha observado, míenti-as ha ps- tado sirviendo al gobierno, y los muchos é importantísimos ser- vicios que ha prestado á la causa nacional en críticas circuns- tancias, Su Excelencia el Jefe Supremo de la República me manda recomendar á US.
Y por lograr esta ocasión que le daba el testamento leído, viendo entrar el entierro, Marco Antonio oró en alabanza de César; y como viese al pueblo vencido y granjeado de su oración, para crecer con la lástima su piedad, alargando el brazo cogió la vestidura de César, y desdoblándola ensangrentada y hecha pedazos cruelmente con las heridas, la enseñó al pueblo.
No, era exclusivamente para evitar que se escapasen los criminales de guerra o que la justicia revolucionaria se viese entorpecida por procedimientos de tipo leguleyesco, pero no era que privara a la ciudadanía de ningún derecho; sin embargo, esa medida tan necesaria se ha visto expuesta a la crítica.
Mi viuda madre, como sin marido y sin abrigo se viese, determinó arrimarse a los buenos por ser uno dellos, y vínose a vivir a la ciudad, y alquiló una casilla, y metióse a guisar de comer a ciertos estudiantes, y lavaba la ropa a ciertos mozos de caballos del Comendador de la Magdalena, de manera que fue frecuentando las caballerizas.
Y, estando resuelto en esto, y no lo estando en lo que había de hacer de su vida, quiso su suerte que, pasando un día por una calle, alzase los ojos y viese a una ventana puesta una doncella, al parecer de edad de trece a catorce años, de tan agradable rostro y tan hermosa que, sin ser poderoso para defenderse, el buen viejo Carrizales rindió la flaqueza de sus muchos años a los pocos de Leonora, que así era el nombre de la hermosa doncella.