Ejemplos ?
Ting, ting, ting, hacía siempre la campanilla, y resonaba el trote de los caballos sueltos y el galope de los tres montados, y el camino iba deslizándose, unas veces seco y duro, otras veces algo húmedo y blando, cortado por unas matas de paja que hacían saltar o viborear los fletes; y sin conversar, sin pronunciar más que una que otra palabra para excitar a los animales, galopeábamos como fantasmas en la noche.