viña

(redireccionado de viñas)
También se encuentra en: Sinónimos.
Búsquedas relacionadas con viñas: vina, viñedo, viñedos, viñeros

viña

(Del lat. vinea.)
1. s. f. AGRICULTURA Tierra plantada de vides.
2. arropar las viñas AGRICULTURA Abrigar las raíces de las cepas viejas con basura, trapos u otras cosas, para lo cual se cavan antes y se vuelven luego a cubrir con la misma tierra.
3. de todo hay en la viña del Señor coloquial Indica que en el asunto que se trata hay tanto cosas buenas como malas.
4. ser una cosa una viña coloquial Ser muy provechosa.
5. tener una viña coloquial Sacar mucho provecho de cierta cosa.

viña

 
f. Terreno plantado de vides.
Ser una viña una cosa.fig. Producir muchas utilidades.

viña

('biɲa)
sustantivo femenino
terreno plantado de vides Fumigó y fertilizó la viña
Sinónimos
Traducciones

viña

vigna, vite

viña

vinha

viña

Лозе

viña

葡萄園

viña

Vinice

viña

포도원

viña

Vingård

viña

SF
1. (= planta) → vine; (= lugar) → vineyard
2. (Méx) (= vertedero) → rubbish dump, garbage dump (EEUU)
Ejemplos ?
«Porque la higuera -añade- no llevará fruto ni las viñas brotarán, faltará la oliva y los campos no producirán qué comer, no habrá ovejas en las majadas ni bueyes en los establos.» Vio aquel pueblo, que había de dar muerte a Cristo, cómo perdería la abundancia de los bienes espirituales, los cuales, cual acostumbran los profetas, los figuró por la abundancia y fertilidad de la tierra, y cómo por esto incurrió aquel pueblo en semejante ira e indignación de Dios, pues no echando de ver la Justicia divina quiso establecer la suya.
5¿Y por qué nos has hecho subir de Egipto, para traernos á este mal lugar? No es lugar de sementera, de higueras, de viñas, ni granadas: ni aun de agua para beber.
Pero Giuseppe apoyó al otro, diciendo que el vino, lo mismo que el pan, sostenía las fuerzas del hombre y le daba alegría sana para soportar les pesares de la vida. Don Ruperto, para probar, permitió que el recién venido -Luis, se llamaba, y era francés-, plantase las viñas que quisiera.
Mama Salomé, reina de mojiganga o de mentirijillas, no se parecía a los soberanos de verdad, que cuando sus vasallos los echan del trono poco menos que a puntapiés, se van orondos a comer el pan del extranjero y engordan que es una maravilla, y hablan a tontas y a locas de que Dios consiente, pero no para siempre, y que como hay viñas, han de volver a empuñar el pandero.
Y después que saciado de carne de mis compañeros se dejó caer, y soltó un profundo regüeldo, se me ocurrió una cosa divina: llené la copa de vino de Marón y se la alargué a él a beber diciendo: —«Hijo del dios marino, Cíclope, mira esta de las viñas divina bebida, orgullo de Dioniso, que Grecia te envía»—.
Que los dioses de los paganos nunca establecieron doctrina para bien vivir De aquí se sigue necesariamente no vigilaban aquellos dioses en la vida y costumbres de las ciudades y naciones que les rendían culto; y esto, sin duda, lo ejecutaban con el fin de dejarlas que se saciasen de tan horrendos y abominables males, no precisamente en sus campos y viñas, no en sus casas y riquezas, finalmente, no en su cuerpo, que está sujeto al alma, sino en la propia alma, en el mismo espíritu que gobierna al cuerpo, entregándose así a todos los vicios, sin temor de algún precepto o mandamiento suyo que se lo prohibiese.
Otras veces nos íbamos a echar cometas al Molino de Viento, o a chichonar grilleras a los prados de Viñas, según las estaciones del año, o a saltar las huertas de San José, que a todo hacíamos, como jóvenes que éramos...
En otro tiempo fui a la Frigia, en viñas abundosa, y vi a muchos de sus naturales—los pueblos de Otreo y de Migdón, igual a un dios—que con los ágiles corceles acampaban a orillas del Sangario.
¿Por qué a nosotros nos honran en la Licia con asientos preferentes, manjares y copas de vino, y todos nos miran como a dioses, y poseemos campos grandes y magníficos a orillas del Janto, con viñas y tierras de pan llevar?
De las tres hijas que dejé en el alcázar bien construido, Crisotemis, Laódise e Ifianasa, llévese la que quiera, sin dotarla, a la casa de Peleo; que yo la dotaré tan espléndidamente como nadie haya dotado jamás a hija alguna: ofrezco darle siete populosas ciudades —Cardámila, Enope, la herbosa Hira, la divina Feras, Antea, la de los hermosos prados, la linda Epea y Pédaso, en viñas abundante—, situadas todas junto al mar, en los confines de la arenosa Pilos, y pobladas de hombres ricos en ganado y en bueyes, que le honrarán con ofrendas como a una deidad y pagarán, regidos por su cetro, crecidos tributos.
Olivares azules que escalan alegres laderas; huertecillos con frutos de oro que engríen las vegas. Recortados, pequeños trigales; minúsculos prados alamedas pomposas y viñas, sotos de castaños...
De las tres hijas que dejó en el palacio bien construido, Crisotemis, Laódice e Ifianasa, llévate la que quieras, sin dotarla, a la casa de Peleo, que él la dotará espléndidamente como nadie haya dotado jamás a hija alguna: ofrece darte siete populosas ciudades —Cardámila, Enope, la herbosa Hira, la divina Feras, Antea, la de los amenos prados, la linda Epea, y Pédaso, en viñas abundante—, situadas todas junto al mar, en los confines de la arenosa Pilos, y pobladas de hombres ricos en ganado y en bueyes, que te honrarán con ofrendas como a un dios y pagarán, regidos por tu cetro, crecidos tributos.