vestidura


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vestidura

1. s. f. Prenda que cubre o abriga el cuerpo humano su vestidura era muy adecuada para la ocasión. vestido, vestimenta
2. RELIGIÓN Vestido que, sobrepuesto al ordinario, usan los sacerdotes en las ceremonias del culto. ornamento
3. rasgarse las vestiduras Escandalizarse por algo, en general con hipocresía ahora no te rasgues las vestiduras, tú ya sabías lo que pasaba.

vestidura

(besti'ðuɾa)
sustantivo femenino
1. prenda de uso extraordinario y solemne vestiduras sacerdotales
2. prenda que cubre el cuerpo las vestiduras medievales de las pinturas de Fra Angélico
3. cobertura ornamenta o de protección de algo la vestidura de un salón de fiestas
escandalizarse hipócritamente de algo hecho por otro Los políticos se rasgaban las vestiduras por una aventura amorosa del presidente.
Sinónimos

vestidura

sustantivo femenino
Traducciones

vestidura

clothing, vestment

vestidura

paramento

vestidura

SF
1. (liter) → clothing, apparel
2. vestiduras (= ropa) → clothes
rasgarse las vestidurasto tear one's hair
3. vestiduras (Rel) → vestments
vestiduras sacerdotalespriestly vestments
Ejemplos ?
¿Y dónde está, entonces, el hermano Jérôme, que se encontraba ahí hace un instante? ¿Por qué no tenéis puesto la vestidura de nuestra orden?
Artista por instinto, con el andar rítmico de las grandes solemnidades, con un sentimiento de la actitud que sólo él posee en grado tal, Pío IX se acerca a la cuna, junta las manos de marfil, eleva al cielo un instante los ojos, como si se invocase la presencia de Dios; se arrodilla, se abisma y los paños de su cándida vestidura se esparcen esculturales y clásicos cual los plegados de alabastro de un ropaje de Canova.
Lloran de hambre, tiemblan de frío, gimen de abandono, enseñan sus lacras, se cogen a la vestidura inconsútil de Cristo, se quieren abrigar bajo sus pies, reclinarse en su seno, agarrarse a sus manos pálidas y luminosas.
-siguió diciendo el obrero con febril elocuencia.- Mis hijos, para que los vea morir de hambre y de ignorancia; para que se me parta el corazón cuando no pueda ofrecerles un mendrugo de pan; un jornal insuficiente para mi vida; meses enteros sin trabajo; días de miseria, los harapos por vestidura, la buhardilla por casa, el hospital por lecho, y la esperanza en la muerte por descanso.
En resumen, a Bruck le importaban poco las plantas, que son vestidura de la tierra; los minerales preciosos, que son sus joyas, y los fósiles, que son sus archivos y relicarios; sólo se sentía atraído por la anatomía de su monstruoso esqueleto.
— Sí, si yo entre tanto no debroco o muero, mejor qu'el primero. Nuestr'amo, ya soy desposado. — Dale co que vaya buena vestidura. — Buena sobresaya verde o verde escura, con botonadura.
De la forma que tienen los Santos en sepultar los cuerpos No obstante lo que llevamos expuesto, decimos que no se deben menospreciar, ni arrojarse los cadáveres de los difuntos, especialmente los de los justos y fieles, de quienes se ha servido el, Espíritu Santo «como de unos vasos de elección e instrumentos para todas las obras buenas»; porque si los vestidos, anillos y otras alhajas de los padres, las estiman sobremanera sus hijos cuanto es mayor el respeto y afecto que les tuvieron, así también deben ser apreciados los propios cuerpos que les son aún más familiares y aún más inmediatos que ningún género de vestidura; pues éstas no son cosas que nos sirven para el adorno o defensa que exteriormente nos ponemos, sino que son parte de la misma naturaleza.
A pesar del aceite oloroso que los impregnaba, sus cabellos eran ásperos; a pesar de la engalanada vestidura de boda, su aspecto era ascético.
Los beocios, los yáones, de larga vestidura; los locros, los ptiotas y los ilustres epeos detenían al divino Héctor, que, semejante a una llama, porfiaba en su empeño de ir hacia las naves; pero no conseguían que se apartase de ellos.
Júpiter, que se vio con tal basura, al punto sacudió su vestidura, haciendo, al arrojar la albondiguilla, con la bola y los huevos su tortilla.
Iba cubierto con una vestidura de cristal, con una armadura de espejos en la que se reflejaba el sol, rodeándolo con un nimbo de deslumbrantes rayos.
Bajo su vestidura, en que se mezclaban gasas sombrías con pesadas estolas de tisú y piedras, se adivinaban la ágil y culebrosa gracia de su cuerpo, las líneas de la morena carne, y un perfume de benjuí se exhalaba de los pliegues y senos de sus brazos, ceñidos por ajorcas de filigrana.