vespertina

vespertina

s. f. Acto literario que se celebraba por la tarde en las universidades.

vespertina

  (voz latina)
f. Acto literario que se celebraba por la tarde en las universidades.
Sermón que se predica por la tarde.
Ejemplos ?
Cuando luce la estrella vespertina, vuelvo a pensar en mis pasadas glorias y en la copa feliz de mis memorias vuelvo a beber el néctar que bebí.
Y así Dios no quiso consagrar como santo este día con ninguna otra obra suya, sino con su reposo, el cual carece de tarde, o de la hora vespertina, porque no hay en él criatura que, siendo conocida de una manera en el Verbo divino y de otra en sí misma, cause diferente noticia; una como diurna, y otra como nocturna o vespertina.
Se sentó, pues, juntó las manos para rezar su oración vespertina y antes de que pudiera darse cuenta, se quedó profundamente dormido y transportado al mundo de los sueños, mientras en el exterior fulguraban los relámpagos y retumbaban los truenos.
Aquella noche, Juan se acostó pronto; rezó su oración vespertina y durmió tranquilamente, mientras su compañero, aplicándose las alas a la espalda, se colgaba el sable del cinto y, tomando las tres varas, emprendía el vuelo hacia palacio.
Volví la frente hacia el más bello ocaso… Mil bravos se rindieron al fracaso mas, yo fui vencedor del mal tremendo; fui gloria empurpurada y vespertina, sin presentir la marcha clandestina del dulce mal con que me estoy muriendo.
ya la noche sombría quiere tender en diamantado velo, y con pálidas tiritas baña el suelo la blanda luz del moribundo día. ¡Hora feliz y plácida, cual bella! Tú la presides, vespertina estrella. Yo te amo, astro de paz.
Dormir...-¿Dormir?-¡Soñar acaso Despierta, corazón, esta es la hora: ya tu plegaria vespertina espera la pobre compañera que a sombras del ciprés dormida mora.
La vi. en rosados barandales Donde lucía sus briales; Y su faz bella vespertina Era un pesar en la neblina... Luego marchaba silenciosa A la penumbra candorosa; Y un triste orgullo la encendía, ¿Qué pensaría?
En los rastrojos, varias veces removidos, vino la alfalfa como bendición del Cielo; y los pechos amarillos, chacotones y bulliciosos, ayudaban a destruir en ella la isoca, en recompensa de la hospitalidad que se les diera en los sauces, ya frondosos, del primitivo corral, que llenaron de nidos y de la alegre algarabía matutina y vespertina de sus contiendas amorosas.
El capitán quedó solo, recostado en el tronco de un ciprés, en cuya cima cantaba el búho con lamentoso acento. Lúgubres pensamientos oscurecían su mente, semejantes a las negras siluetas de los árboles en aquella hora vespertina.
La brisa vespertina arrulla los cipreses de un cementerio, pobre pero solemne; no contiene marmóreos sepulcros, estatuas pomposas, ni ruidosos epitafios que traigan a los vivos la vanidosa idea de los que fueron; no se desfigura allí la gravedad de la muerte con el ridículo aparato de necedad mundanal; pero en cambio se presenta tal como es, lúgubre, terrible, silenciosa.
Respiraba doña Francisca la vespertina brisa, cuando en el atrio iglesia de los Desamparados presentose uno de esos buhoneros o vendedores ambulantes que pululan en todas las capitales.