Ejemplos ?
“Allá abajo, en el fondo de la barranca, hay un cangrejo, un cangrejo verdaderamente grande; seria un glorioso bocado para tu subsistencia.
¿Se pondrá en duda que, como obedeciendo a una ley de atavismo de la raza, se presenta hoy en Chile; aunque con manifestaciones diversas, el mismo fenómeno que perturbó el progreso de una gran parte de la América? ¿Pensará alguien que no sufre verdaderamente el país de una crisis moral así como ha sufrido y sufre de una crisis económica?
Conocieron, en fin, que lo único verdaderamente útil y eficaz que podían hacer por el desventurado, era llamar en seguida a un facultativo...
Los dos amnistiados se miraron con angelical asombro, al ver que la ciencia se devanaba los sesos para sacar deducciones tan obvias o tan impías; y, fijando luego su consideración en lo que verdaderamente les importaba entonces, dijéronse a un mismo tiempo: -¡Hay que salvarla!
Empecé por este himno al dios cuya fiesta se celebraba, pero en seguida reflexioné que para ser verdaderamente poeta no basta hacer discursos en verso, sino que es preciso inventar ficciones, y no ocurriéndoseme ninguna recurrí a las fábulas de Esopo y versifiqué las primeras que me acudieron a la memoria.
Y, sin embargo, se figura la mayor parte de la gente que un hombre que no encuentra un placer en esta clase de cosas y no usa de ellas, ignora verdaderamente lo que es la vida y les parece que quien no goza de las voluptuosidades del cuerpo está muy cerca de la muerte.
Todos los presentes se estremecieron, pues verdaderamente era horrible; pero la princesa continuó erecta como una estatua de piedra, sin pronunciar palabra.
Quien sabe recibir consejo, hace que se le sepan dar. Aquél es verdaderamente rey, que por sí sabe, con lo que determina en lo que le aconsejan, aconsejar a los que le consultan.
Vistas las cosas así, resulta que los hombres reunidos el 15 de septiembre de 1821, en el Palacio Nacional de Guatemala, no eran rigurosamente independentistas frente a la metrópoli española, y que los verdaderamente independentistas eran el pueblo que estaba en la calle exigiéndola a gritos, y metiéndoles miedo a los señores que vacilaban al interior del palacio.
Una mañana paseaba disfrutando del sol de invierno, débil e impotente, por un jardincillo, marchito y descuidado, con el fin de descansar bajo algún arbusto, ya que la noche pasada había sido verdaderamente de perros, difícil y llena de peligros.
La misma corrupción iniciada por los colonizadores a la larga, impidió que la Nueva España se convirtiera en elemento que potenciare verdaderamente la riqueza y expansión del poderío español.
Pero, mujer al cabo, aunque tan digna y sincera como la que más, supo reprimir su naciente alegría, y dijo con simulada desconfianza y con entereza propia de un recato verdaderamente pudoroso: -¡Hay que reírse de las extravagantes condiciones que pone usted a la concesión de su no solicitado anillo de boda!