vera


También se encuentra en: Sinónimos.

vera

(Del port. beira.)
1. s. f. Orilla [en todas sus acepciones].
2. a la vera loc. adv. Al lado.

vera

(De origen incierto.)
s. f. BOTÁNICA Planta arbórea americana semejante al guayaco, con madera muy dura y pesada de color rojizo oscuro.
NOTA: Nombre científico: (Bulnesia arborea.)

vera

 
f. Orilla.
A la vera. loc. adv. A la orilla.
Que está al lado o próximo.
Zócalo o franja pintada en la parte inferior de una pared.

Vera

 
Mun. de la prov. española de Almería, cab. de p. j.; 6 926 h.

vera

('beɾa)
sustantivo femenino
margen u orilla de un río o camino En la vera del río crecen los juncos.
al lado de lo que se expresa Detuvo su automóvil a la vera del camino para consultar el mapa.
Sinónimos
Traducciones

vera

verge

vera

vera

vera

فيرا

vera

Вера

vera

Vera

vera

Vera

vera

ורה

vera

베라

vera

Vera

vera

SF (gen) → edge, verge, berm (EEUU); [de río] → bank
a la vera de (poét) → near, next to
a la vera del caminobeside the road, at the roadside
se sentó a mi verahe sat down beside me
Ejemplos ?
Si la chavalilla, en cuantito me pongo a su vera y le hablo de mis propósitos de llevármela como Dios manda a mi abrigaero suelta el trapo a reir y encomienza de chuflas y chuflas.
Ya sabe usté que pa mí la Rosario es la Consagrá, porque la conozco desde que estaba en peligro de desangrarse por la tripa, y porque es más güena pa mí que el azufre pa el moquillo, y porque es una esgraciaíta que está pasando un día sí y otro no por la ruea de las navajas y buche de agua que se bebe a la vera del Carabina es una puñalá que le meten, y ea beso que le da, un vomitivo que toma.
-Pos lo que me dijo fue: «Mire usté, Paco: yo voy a consentir en platicar con usté esta noche porque yo sé que usté no está picao de la tarántula, que usté tiée lao dizquierdo y porque lo estimo a usté y no quiero que tome a agravio lo que yo le be dicho; pero tenga usté la segurida de que cuando yo acabe de platicar con usté esta noche, usté se va a dir de mi vera pa no arrimarse a mí más que como un güen amigo, que es lo que yo quiero que usté sea pa mí en to lo que me resta de vía».
Yo sé que el padre de mi Rosario na más que por agonía quiée casarla con osté, y si osté transige y si osté se muestra gustoso...» Y Toño no pudo proseguir, y un silencio elocuente y amenazador puso epílogo siniestro a su apasionada plática. -Pero ¿es que tú crees que ese hombre se va a apartar de nuestra vera na más que poique tú se lo igas?
Puede ser; pero me parece a mí que no, que ésas son aprensiones tuyas. -Que se arrimara de nuevo a tu vera y ya veríamos si cantabas o no la gallina; ya veríamos qué era lo que pasaba.
Sargento mayor— Enrique Martinez. Auditor de Guerra— Dr. Bernardo Vera. Primer Ayudante—Sargento Mayor— Antonio Arcos. Capitan graduado de Teniente Coronel— José Samaniego y Córdoba.
Y Joseph de Millán pidió solar para sí y para Doña Catalina de la Torre y para Fernando de Vera; y para el Alférez Francisco de Illumbe Bergara; y para Juan de Arripla / Arriola; y para Patricio Días Bravo; y para Úrsula Días; y para Benito Días Bravo; y para el Alférez Don Bernardo Goyonete; y para Francisco de Fuentes.
Y, habiéndolo entendido este Cabildo, dijeron que se notifique a los dichos Tesorero Gabriel de Linares, Blas de Vera, Ana de Vera y Juan Suarez de Solís, cobijen sus casas de teja dentro de dos meses de la notificación, con apercibimiento que se les descobijaran a su costa y no se dejaran cubrirlas de paja ni bijao, so pena de cincuenta pesos para la dicha fabrica, en que, desde luego, les condena este Cabildo, no cobijando de teja.
Cabildo del 24 de Julio de 1634.- En la Muy Noble, Antigua y Leal Ciudad de Santiago de Guayaquil, en veinte y cuatro días del mes de Julio de mil y seiscientos y treinta y cuatro años, víspera del Bienaventurado Apóstol Santiago, luz y espejo de las Españas, patrón y guía de los Reyes Católicos y patrón de esta dicha Ciudad, el Cabildo, Justicia y Regimiento de ella, estando en su Ayuntamiento, como lo suelen hacer, es a saber, el Capitán Pedro Alfonso Casco, Teniente General de Corregidor y el Alférez Alonso de Vargas y Francisco de Vera de Ribera...
Benincasa renunció a su paseo. No obstante, fue hasta la vera del bosque y se detuvo. Intentó vagamente un paso adentro, y quedó quieto.
-Como que estoy que me pelo con ese hombre, porque es que tó cuanto se diga de él es poco; y aluego lo apegao que es a la mugre, como que es que no se puée estar a su vera: las uñas con velillo, las orejas con velillos, el cogote con velillo...
Sin embargo, una de las grandes ramas estaba tronchada, por obra de manos despiadadas, pues el árbol estaba a la vera del camino.