venturo

(redireccionado de venturas)

venturo, a

adj. Que ha de venir o suceder. futuro
Ejemplos ?
«Querido abuelo Constantino Makarich -escribió-: Soy yo quien te escribe. Te felicito con motivo de las Navidades y le pido a Dios que te colme de venturas.
Hablaba un predicador en el sagrado pulpito sobre las miserias y des­ venturas que a la postre dieron al traste con la paciencia del santo Job.
¡Sí, misteriosa religión, tú tienes consuelos para el triste, y alegrías para quien cuenta sus tranquilos días por venturas y bienes!
-Sea como vos quisiéredes -respondió el huésped-. Estad atenta, que las coplas son éstas: ¿Quién de amor venturas halla? El que calla.
LEÓNIDO.--Si tan potente sois, si en vuestras manos Las venturas están de los mortales, ¿Por qué han sido fatales Para vos los cristianos?
Y para ser más cara a mi memoria, sonriéndome feliz te trasfiguras, y cruzan por mi mente esas venturas que el amor a tu lado me ofreció.
Red invisible y sutil, que pone en prisiones duras al adúltero guerrero que de las batallas triunfa; cuarto cielo y sol segundo, que el primero deja a escuras cuando acaso deja verse: que el verle es caso y ventura; grave embajador, que hablas con tan estraña cordura, que persuades callando, aún más de lo que procuras; del segundo cielo tienes no más que la hermosura, y del primero, no más que el resplandor de la luna; esta esfera sois, Costanza, puesta, por corta fortuna, en lugar que, por indigno, vuestras venturas deslumbra.
Y tal vez por lo mismo que su limitado espíritu no les permitía darse cuenta de lo que experimentaban, ni analizar las informes imágenes de vida y muerte, de pasadas venturas y presentidos dolores que veían amontonarse hacia Oriente a medida que el sol se hundía en el Ocaso, era mayor la turbación y la angustia de los dos criminales, que callaban, temerosos de revelarse sus secretos, y ni se miraban ni extrañaban esta recíproca reserva.
Contra la sentencia del Dante, tan a menudo citada, no siempre es doloroso, sino sabroso y dulce, el recuerdo de la edad feliz, de los amores juveniles y de los triunfos y venturas que entonces se lograron.
A mi hijo Edmundo Como el alma enajenada En su calma lisonjera Sólo venturas espera Con inocente inquietud. García Gutiérrez I Niño de blondos cabellos, süaves como la sonrisa del querub, que para jugar con ellos descienda mansa la brisa del azul.
Y reían, encantados los dos de aquel instante delicioso, con la sensación exquisita del aislamiento entre la multitud, una de las venturas profundas del amor naciente...
-Bueno, pues en las manos o como sea..., riquezas, venturas, salud y honra, y todos, al pensar en ti, piensan también en cambiar de conducta, en guiar mejor el automóvil de la vida para no estrellarse...