Ejemplos ?
-Pos por eso vengo yo a visitar a sus mercedes, poique mi Rosario no jace más que suspirar y mirar jacia estos olivares, y no está a gusto más que cuando anda el zángano alreor de la colmena, de la que apenitas se aparta, y cuasi toa la noche se las pasa cantándole su querer dende er fondo de la cañá u de en mitá de la era.
Las cosas hay que llamarlas por su nombre y acá si ustedes me permiten, ya no como compañero y hermano de tantos compañeros y hermanos que compartimos aquel tiempo, sino como Presidente de la Nación Argentina vengo a pedir perdón de parte del Estado nacional por la vergüenza de haber callado durante 20 años de democracia por tantas atrocidades.
-¿A que no sabes a lo que vengo?, -preguntóle la Garibaldina, al par que se arreglaba, mirándose en el espejo, las flores graciosamente prendidas en su negrísima guedeja.
Yo no vengo en nombre de ningún partido, vengo como compañero y también como Presidente de la Nación Argentina y de todos los argentinos.
Fíjate, vengo de la cuadra del Emperador, y a nadie de los que viven allí, ni siquiera al caballo de Su Majestad, a pesar de lo orondo que está con las herraduras de oro que a mí me negaron, se le ocurre hacerse estas ilusiones.
Vengo a arrojar sobre vuestras frentes —dijo Sara con voz firme y resuelta— todo el baldón de vuestra infame obra, y vengo a deciros que en vano esperáis la víctima para el sacrificio, si ya no es que intentáis cebar en mí vuestra sed de sangre, porque el cristiano a quien aguardáis no vendrá porque yo lo he prevenido de vuestras asechanzas.
-¡De mucho más alto! -repuso el escarabajo-. Vengo de la cuadra del Emperador, donde nací con herraduras de oro. Viajo en misión secreta, y así les ruego que no me pregunten, pues no les diré nada.
Así, y puesto que no vengo animado a hacer demasiados honores a los vinos, no se me podrá tildar de inoportuno si os digo algunas verdades acerca de la embriaguez.
Su mirada era triste. —¡Cuánto agrado me causa su visita mon cheri' —exclamó la dama rica. —Vengo de prisa, madame. Traigo una noticia infausta.
Yo vengo aquí, no confiado en mi capacidad ni en mi suficiencia: cedo a las instancias de un amigo, cuyas generosas esperanzas y miras sentiría ver malogradas, si se equivocó al encomendarme este corto y modesto trabajo.
¡Muerto de hambre! - ¡Bah! ¡Qué delicada se ha vuelto! Ya me voy y ya no vengo. No faltaba más. Eso se saca uno por visitar a los viejos amigos.
¡Borracho desgraciado! - ¡Angelito! Te estaba esperando... - Vengo rápidamente. No más pa' que no digas. Se me hace tarde pa' la escuela.