Ejemplos ?
Los ojos se enclavaron en el tendido cuerpo que allí vieron; los huesos se tornaron más duros y crecieron, y en sí toda la carne convirtieron; las entrañas heladas tornaron poco a poco en piedra dura; por las venas cuitadas la sangre su figura iba desconociendo y su natura; hasta que finalmente en duro mármol vuelta y transformada, hizo de sí la gente no tan maravillada cuanto de aquella ingratitud vengada.
Cuéntanos tu agravio, que más estarás tú en contarle que yo en hacerte vengada; dime si has habido algo con tu respecto; que si así es y quieres venganza, no has menester más que boquear.
¡si no diera ya la tumba helada al noble San Román eterno abrigo, por el heroico esfuerzo de su espada ya tu afrenta crüel vieras vengada, o sucumbiera intrépido contigo!
Cayó muerto a los pies de Jaureyvo; pero el caudillo de Borinquen recobrando su arma, acometió con tal denuedo, que presto sería vengada la muerte de su heroico vasallo.
X Mas venganza que no puede -sin la firmeza quebrar- ser tomada, más contento soy que quede mi herida sin vengar que no vengada; mas, con todo, he gran placer porque tornan tus bonanzas y no esperan, ni duran en su querer a que vuelvan tus mudanzas y que mueran.
pero sea de esto lo que fuese, los pueblos y los Reyes, y tal vez los dos me sentirán, y mi memoria será, suficientemente vengada de la injusticia hecha a mi persona.
Alejandro, causa de tan cómicos acontecimientos, fue adorado aquella noche. -La belleza estaba vengada. Casimira volvió en sí, y dejó el salón sin merecer una mirada de Alejandro.
Un esclavo de un caballero, cuya era aquella heredad, estaba allí por mayordomo y guarda de toda la hacienda, y era casado con una moza esclava asimismo de aquel caballero; el marido andaba enamorado de otra moza libre, hija de un vecino de allí; la mujer, con el dolor y enojo de los amores del marido, tomó cuantos libros de sus cuentas tenía y toda la hacienda y ropa de casa, no estando allí su marido, y quemolo todo; y no contenta con lo que había hecho, ni pensando que estaba vengada de la injuria, tornose contra sí misma y tomó en los brazos un niño hijo del marido y atolo consigo y lanzose en un pozo muy hondo.
Sin embargo, tu reina no te abandona sin gloria en este último trance, ni tu muerte quedará desconocida y oscura entre las gentes, ni pasarás por la ignominia de no haber sido vengada, pues sea quien fuere el que ha herido tu sagrado cuerpo, lo pagará con la muerte, que tiene merecida." A la falda de un alto monte se alzaba un gran túmulo de tierra, sepulcro de Derceno, antiguo rey Laurento, cubierto por una sombría encina; allí fue donde se dirigió primero con rápido vuelo la bellísima diosa, y buscando con los ojos a Arrunte desde el alto túmulo, no bien le hubo visto, resplandeciente con sus armas y muy engreído de su fácil proeza.
Desde entonces cada luna se mira un hembra lobuna convirtiéndose en mujer que saciada en su placer se siente la muy vengada al devorarse a los hombres y como ves, no te asombres, los lobos de la lobada descubrieron que era humana y cambiados ya de giro no le dieron ya respiro con una muerte inhumana.
Pero la alegría que se notaba en sus ojos y en su sonrisa era por otra causa. Su madre había quedado vengada. La misión que le había encomendado se había cumplido de sobra.
Alzó otra vez a Sendiño, y con infinita delicadeza le transportó a lo más oculto del pinar, depositándole sobre un lecho de ramalla seca. Cerca del muerto colocó la carabina, y la liebre muerta, polvorienta, ¡vengada ella también!