Ejemplos ?
En la guerra le contesté, el que combate está libre y no engrillado como ese pobre joven, tiene la esperanza de vencer y no la horrible realidad de una muerte infalible. Llegado al banquillo, Carrera se opuso a que le vendaran los ojos y pidió mandar él- la ejecución.
Durante esa ejecución, y de acuerdo con el relato de fray Benito Lamas Carrera demostró gran valor personal, solicitando no se le vendaran los ojos, que se apuntara donde estaba su mano (sobre su corazón) y estar de pie, todo lo cual le fue negado.
Jean Bastien-Thiry fue ejecutado por un pelotón de fusilamiento en el Fort d'Ivry el 11 de marzo de 1963, mientras sostenía su rosario. Rechazó que le vendaran los ojos.
Alguien lo delató, lo buscaron en su casa de la Plaza de Armas de Chincha Alta. Lo sacaron a viva fuerza y cuando lo iban a fusilar, rechazó que le vendaran los ojos.
El sacerdote que estuvo presente en aquellos momentos relató que Sponeck, defendiendo la legalidad de su comportamiento en la península de Kerch, se dirigió valientemente hacia el pelotón de fusilamiento y pidió que no se le vendaran los ojos ni que se le ataran las manos.
Al amanecer del 30 de julio de 1811, cuando llegó la hora del fusilamiento (que tendría lugar en el patio del antiguo Colegio de los Jesuitas en Chihuahua, entonces habilitado como cuartel y cárcel y que en la actualidad es el Palacio de Gobierno de Chihuahua), pidió que no le vendaran los ojos ni le dispararan por la espalda (como era la usanza al fusilar a los traidores).
No quiso que le vendaran los ojos y frente a los encargados de ejecutarlo, se señaló serenamente el pecho para recibir las balas.
No aceptó la silla que le ofrecieron y tampoco consintió que le vendaran los ojos, diciendo: J'ai bravé la mort trop souvent pour la craindre.
El 13 de julio de 1824, ante el pelotón de fusilamiento exclamo que: Exigió que no le vendaran, porque quería morir de cara al sol, mirando la muerte de frente.
Fue condenado a muerte y ejecutado el 29 de marzo de 1796 en la plaza Viarme de Nantes. Ante el pelotón de fusilamiento se negó a que le vendaran los ojos y se encomendó a Dios.
Esta experiencia marcara su vida para siempre. Estando en cautiverio le vendaran los ojos y le permitirán quitarse la venda solo media hora por día.
Antes de su ejecución, pidió que no se le vendaran los ojos y que le fusilaran de frente; lo primero se le concedió, pero se le negó lo segundo, por considerársele traidor.