venablo

venablo

(Del lat. venabulum.)
1. s. m. Lanza corta y arrojadiza.
2. echar venablos coloquial Prorrumpir en expresiones de enfado.

venablo

 
m. Lanza corta y arrojadiza.
Echar venablos.fig. Prorrumpir en expresiones de ira.
Traducciones

venablo

dart, javelin

venablo

SMdart
echar venablosto burst out angrily
Ejemplos ?
Íbase el buen caballero Sobre las crines tendido Recortándola un sendero, Con un venablo de acero A matarla apercibido; Y huía desalentada La cierva delante de él, Sintiendo desesperada La carrera aventajada Del poderoso corcel.
Primero perderé yo el señorío de mis padres, y primero perderé el ánima en manos de Satanás, que permitir que se me escape ese ciervo, el único que ha herido mi venablo, la primicia de mis excursiones de cazador...
Sarpedón levantó el escudo liso, hermoso, protegido por planchas de bronce obra de un broncista, que sujetó muchas pieles de buey con varitas de oro prolongadas por ambos lados hasta el borde circular; alzando, pues, la rodela y blandiendo un par de lanzas, se puso en marcha como el montaraz león que en mucho tiempo no ha probado la carne y su ánimo audaz le impele a acometer un rebaño de ovejas yendo a la alquería sólidamente construida; y aunque en ella encuentre hombres que, armados con venablos y provistos de perros, guardan las ovejas, no quiere que lo echen del establo sin intentar el ataque, hasta que saltando dentro, o consigue hacer presa o es herido por un venablo que ágil mano le arroja...
Nosotros solemos tener por entretenimiento el ver algún mancebo de ánimo constante, que espera con el venablo a la fiera que le embiste, y sin temor aguarda al león que le acomete; y tanto es más gustoso este espectáculo, cuanto es más noble el que le hace.
Era Acis un venablo de Cupido, De un Fauno -medio hombre, medio fiera-, En Simetis, hermosa Ninfa, habido; Gloria del mar, honor de su ribera.
Así iba yo pensando tristemente cuando el perro se para y, de repente, cerro arriba arrancó como un venablo, ¡como alma de ladrón que lleva el diablo!
Por la ribera del Duero Don Sancho se asolazaba, Bajó del corcel ligero Y un venablo que llevaba A Dolfos lo quiso dar, Pues se apartó por facer Lo que no puede excusar Ningún hombre ni mujer.
El conde le respondiera, como aquel que era osado: -Eso que decís, buen rey, véolo mal aliñado: vos venís en gruesa mula, yo en un ligero caballo; vos traéis sayo de seda, yo traigo un arnés trenzado; vos traéis alfanje de oro, yo traigo lanza en mi mano vos traéis cetro de rey, yo un venablo acerado; vos con guantes olorosos, yo con los de acero claro; vos con la gorra de fiesta, yo con un casco afinado; vos traéis ciento de mula, yo trescientos de a caballo.
Alguien, presentándose noblemente como guerrilla avanzada de quien no aparece todavía, ha disparado un venablo..., no sé cómo decir esto, ha disparado un venablo en dirección cenital.
Como cuando se reúnen los hombres de todo un pueblo para matar a un voraz león, éste al principio sigue su camino despreciándolos, mas así que uno de los belicosos jóvenes le hiere con un venablo, se vuelve hacia él con la boca abierta, muestra los dientes cubiertos de espuma, siente gemir en su pecho el corazón valeroso, se azota con la cola muslos y caderas para animarse a pelear, y con los ojos centelleantes arremete fiero hasta que mata a alguien o él mismo perece en la primera fila; así le instigaban a Aquileo su valor y ánimo esforzado a salir al encuentro del magnánimo Eneas.
LXXIX A la quietud de este rebelde polo asintió el duque entonces indulgente, que, por desenlazarlo un rato solo, no ya depone Marte el yelmo ardiente; su arco Gintia, su venablo Apolo, arrimado tal vez, tal vez pendiente, a un tronco éste, aquélla a un ramo fía, ejercitados el siguiente día.
Afrentado el mozo, aunque en edad tan tierna, no reflexionó en el peligro ni en lo desigual de la lucha, y venablo en manos se lanzó contra don Fruela para matarle.