velo

(redireccionado de velos)
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velo

(Del lat. velum.)
1. s. m. TEXTIL Tela fina y transparente que se emplea para cubrir una cosa.
2. INDUMENTARIA Y MODA Prenda de vestir femenina de tela transparente que cubre la cabeza o el rostro el vestido de la novia llevaba un largo velo.
3. Pieza de tul o gasa con que se adornan algunas mantillas por la parte superior.
4. RELIGIÓN Parte del hábito de las religiosas que cubre la cabeza y la parte superior del cuerpo.
5. Cosa delgada y ligera que oculta la vista de otra un velo de humo nos ocultaba el paisaje. cortina
6. Confusión del entendimiento con respecto a una cosa.
7. Aquello que encubre o disimula la verdad esa actitud no es más que un velo de compasión. excusa, subterfugio
8. RELIGIÓN Tela blanca con que se cubría a los esposos en la ceremonia nupcial de las velaciones.
9. RELIGIÓN Paño blanco que el sacerdote se pone sobre los hombros para coger el copón o la custodia. humeral
10. RELIGIÓN Ceremonia en que una novicia toma los hábitos.
11. PESCA Instrumento de pesca compuesto de un varal y una red.
12. velo del paladar ANATOMÍA Pliegue muscular y membranoso que separa parcialmente la boca de la faringe.
13. correr el velo coloquial Descubrir lo que estaba oculto.
14. correr o echar un velo o un tupido velo sobre una cosa coloquial Callarla u ocultarla sobre ese asunto, mejor corramos un tupido velo.
15. tomar una mujer el velo RELIGIÓN Profesar una monja.

velo

 
m. Tela destinada a ocultar algo a las miradas; esp. prenda de tela delgada con que las mujeres se cubren la cabeza o el rostro.
Humeral (paño).
Aparejo para pescar.
fig.Cosa ligera o flotante que cubre más o menos a otra.
Lo que impide el conocimiento de una cosa.
fig.Cosa que impide ver otra con claridad.
Correr o echar un tupido velo sobre alguna cosa. Callarla, ocultarla, olvidarla.
Correr o descorrer el velo. Manifestar, descubrir lo que estaba oscuro u oculto.
anat. velo del paladar Pliegue muscular y membranoso suspendido del margen posterior del paladar, que separa parcialmente la boca de la faringe.
catol. Parte del vestido de las religiosas que cubre su cabeza y la parte superior del cuerpo.

velo

('belo)
sustantivo masculino
1. prenda de tela fina con que se cubre la cabeza La novia llevaba un velo blanco en la ceremonia nupcial.
2. cosa que cubre algo e impide verlo con claridad La niebla dejaba ver la carretera como por un velo.
3. cosa inmaterial no deja ver o entender algo con claridad Veía la realidad a través de un velo de mentiras y engaños.
callar u ocultar un asunto pasado, sin volver a mencionarlo El jefe corrió un tupido velo sobre el asunto del robo.
membrana muscular que separa la boca de la faringe Para pronunciar ciertas consonantes la lengua se aproxima al velo del paladar.
Sinónimos

velo

sustantivo masculino
yugo.
Yugo es el velo que se ponía a los desposados en la misa de velaciones.
Traducciones

velo

veil

velo

voile

velo

závoj

velo

slør

velo

huntu

velo

veo

velo

ベール

velo

베일

velo

sluier

velo

slør

velo

welon

velo

véu

velo

slöja

velo

ผ้าคลุมหน้า

velo

peçe

velo

mạng che mặt

velo

面纱

velo

面紗

velo

SM
1. [de tul, gasa] → veil
tomar el veloto take the veil
corramos un tupido velo sobre estolet us draw a discreet veil over this
2. (fig) (= cobertura) → veil, light covering (Fot) → fog; (en cristal) → mist; [de silencio, misterio] → shroud
3. (= pretexto) → pretext, cloak
4. (= confusión) → confusion, mental fog
5. (Anat) velo de paladarsoft palate, velum

velo

m. veil.
1. thin membrane or covering of a body part;
2. a piece of amniotic sac seen sometimes covering the face of a newborn;
3. slight alteration in the voice.
Ejemplos ?
Las voces ascendieron con nubes de incienso que arrojaban entonces velos diáfanos y azulados sobre las fantasías maravillosas de la arquirectura.
Vuestra viuda, airada entonces, velos sutiles corrió a un retablo de hermosura, que, fulminando rigor, me dijo: «La cortesía, hidalgo madrugador, agradeciera, a venir no con tanta prevención.
En las paredes, los espejos estaban cubiertos con velos de luto, y dos grandes retratos, en los cuales reconocía a las dos hermanas mayores, se miraban melancólicos y oscuros sobre el piano.
Sin duda lo sabía, pues su alma estaba demasiado ligada a la mía como para sentir el menor estremecimiento, y esta sensación la había impulsado a subir a la terraza, envuelta en sus velos, en el helado rocío de la mañana.
Los velos de oro que flotan hasta tocar su cintura, su triste mirar, su tez pálida como la luna, descubren a una italiana, que, aunque mucho disimula por ver las playas de Nápoles cambiara cuanto disfruta.
Muchos apresuraban sus pasos para llegar lo más rápidamente posible. Las mujeres, al entrar, se encubrían cuidadosas con velos de diversas calidades mientras ellos quedaban al descubierto.
Entre ellas se encontraba mi hermosísima amada sin velos, que, silenciosa, mientras las otras cantaban, miraba fijamente el agua, que cubría sus tobillos, como encantada y absorta en su propia belleza reflejada en el agua.
(Envuelta en los claros velos de la aurora, sacudiendo perlas de rocío, con unos dedos que parecen hechos de rosas y rodeada de un enjambre de pajarillos de arpada lengua, que revolotean trinando).- ¡A mí sí que me mandan a todos los demonios!
El ansia de conocer, de rasgar los velos en que envuelve sus operaciones la potencia creadora, le absorbía tanto, que descuidaba su reino.
Me imaginaba que no estaba realmente muerta y que no era más que una ficción ideada para atraerme a su castillo y así confesarme su amor. Por un momento creí ver que movía su pie en la blancura de los velos y se alteraban los pliegues de su sudario.
Temblorosas, tristes o resignadas, entraban en el palacio, que les tenía dispuesto Melchor, las hijas del Cáucaso, de perfecta belleza y rasgados ojos; las griegas, diestras en hacer versos y recitarlos al son de la lira; las persas, que huelen a rosa; las gaditanas, que saben de danzas voluptuosas; las fenicias, envueltas en negros velos; las hebreas, de nobles facciones, y hasta las romanas altivas, que no pocas veces se daban la muerte, ahorcándose con un jirón de su túnica, antes que sufrir la esclavitud y el abrazo del bárbaro rey.
-ordenó el Rey. Las hijas, levantándose los velos, se inclinaron hasta el suelo. Entró el anciano duende de Dovre con su corona de tarugos de hielo duro y de abeto pulido.