velador

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velador, a

1. adj./ s. Que vela o está despierto.
2. Que vela o cuida algo. vigilante
3. s. m. Mesa pequeña y redonda que tiene un solo pie.
4. Soporte para mantener derecha la vela y que consiste en un cilindro hueco unido a un pie. candelero
5. Amér. Merid. Mesa de noche.
6. s. Méx. Vigilante nocturno de oficinas o edificios en construcción.
7. s. m. Argent., Méx., Urug. Lámpara o luz portátil que suele colocarse en la mesita de noche.

velador, -ra

 
adj.-s. Que vela.
Díc. del que, con vigilancia y solicitud, cuida de alguna cosa.
m. Candelero, gralte. de madera.
Mesita de un solo pie, gralte. redonda.

velador, -ra

(bela'ðoɾ, -ɾa)
sustantivo masculino
persona que tiene por oficio cuidar una cosa el velador de un museo

velador


sustantivo masculino
mesa de un solo pie Tenía el teléfono sobre el velador.
Traducciones

velador

lucerniere

velador

SM
1. (= mesa) → pedestal table (LAm) (= mesita) → bedside table, night table (EEUU)
2. (para velas) → candlestick
3. (Cono Sur) (= lámpara) → night light
4. (Méx) (= pantalla) → lampshade
5. (= vigilante) → watchman, caretaker (Hist) → sentinel
Ejemplos ?
Sobre el verde de los veladores de malaquita contrasta el blanco de las pastas, ornamentadas con las tres hojas y la mariposa, de los tomos de versos que compré en Londres e hice encuadernar a mi antojo.
-Tomádesme ese macho, de él me querades curare: dejádesme a mí la vela, porque yo quiero velare. ¡Velá, velá, veladores, que rabia os quiera matare!
Y estando él en aquesto el buen rey llegado hae: halló las guardas velando, comiénzales de hablare: -Digádesme, veladores, que Dios os quiera guardare: ¿el castillo de Consuegra, dígades, por quién está?
Te obedecemos; ¡Mas nuestro pecho de temor se agita, Y un punto no sosiega, Ni cesan los cuidados veladores De presentarnos la tremenda imagen De la hueste enemiga Que nuestros muros cerca!
Los porteros y veladores de los establecimientos señalados en la fracción anterior y los de edificios de departamentos y oficinas.
Entonces me gustaba deambular por la costanera, delante de los cafés y los hoteles, observando las diversas siluetas de marineros y demás gentes sentadas bajo los toldos de lona, en torno a los veladores blancos, con sus jarras de metal llenas de cerveza.
Alumbraron con aquello una noche. “Están vencidos”, dijeron los veladores. Pero sus pinos no estaban acabados, el mismo aspecto, y su tabaco, que no habían encendido, la misma forma; fuese a darlos a los jefes.
“Al fin, ya están pues acabados, sus corazones son comidos, al fin se han entregado; he aquí que son molidos sus huesos”, decían los veladores, regocijándose todos en sus corazones.
A las aves ligeras, leones, ciervos, gamos saltadores, montes, valles, riberas, aguas, aires, ardores y miedos de las noches veladores, 30.
Subieron enseguida a los guardamuebles, donde no se cansaron de admirar el número y belleza de los tapices, camas, sofás, papeleras, veladores, mesas y espejos que reproducían las imágenes de la cabeza a los pies y en los que los adornos, los unos de cristal, de plata dorados los otros, eran tan bellos y magníficos que iguales no se habían visto.
Allí se engendran las angustias y sollozos, de allí proceden las calamidades y plagas, los enredos y embustes, marañas y parlerías, porque las dueñas influyen acelgas y lantejas y pronostican candiles y veladores y tijeras de espabilar.
Ya otro día bien claro y habiendo yo muy bien descansado con la blandura de la cama, levanteme esforzado y aceché aquellos veladores que allí estaban guardándome, los cuales altercaban de mis fortunas diciendo en esta manera: -Este mezquino de asno creemos que está fatigado con su furor y rabia, y aun lo que más cierto puede ser: creciendo la ponzoña de su rabia estará ya muerto.