valet


También se encuentra en: Sinónimos.

valet

(Voz francesa.)
1. s. m. OFICIOS Y PROFESIONES Sirviente o criado.
2. JUEGOS Naipe de la baraja francesa que lleva la figura de un sirviente de armas y que va marcada con la letra J.
Traducciones

valet

代客

valet

代客

valet

Komorník

valet

[baˈle] SM (valets (pl)) [baˈle] (Naipes) → jack, knave
Ejemplos ?
Y así lo hizo el Valet, muy cuidadosamente, con un pie. -¡Arriba! -gritó la Reina, en voz fuerte y detonante. Y los tres jardineros se pusieron en pie de un salto, y empezaron a hacer profundas reverencias al Rey, a la Reina, a los infantes reales, al Valet y a todo el mundo.
—Vos, Silvio, abrís las cajas con tu sistema de arco voltaico. —Bonnot desde el infierno debe aplaudirnos —dijo Enrique. —Vivan los apaches Lacombe y Valet —exclamé. —Eureka —gritó Lucio.
(Todos los miembros del jurado respiraron con alivio.) -Con la venia de Su Majestad -dijo el Valet-, yo no he escrito este papel, y nadie puede probar que lo haya hecho, porque no hay ninguna firma al final del escrito.
uando llegaron, el Rey y la Reina de Corazones estaban sentados en sus tronos, y había una gran multitud congregada a su alrededor: toda clase de pajarillos y animalitos, así como la baraja de cartas completa. El Valet estaba de pie ante ellos, encadenado, con un soldado a cada lado para vigilarlo.
Y yo a nadar no aprendí... Tú no sabes nadar, ¿o sí sabes? -añadió, dirigiéndose al Valet. El Valet sacudió tristemente la cabeza.
Y entonces el Conejo Blanco dio tres toques de trompeta, y desenrolló el pergamino, y leyó lo que sigue: La Reina cocinó varias tartas Un día de verano azul, El Valet se apoderó de esas tartas Y se las llevó a Estambul.
Días después Irzubeta lucía un flamante fusil de aire comprimido que vendió a un ropavejero de la calle Reconquista. Esto sucedía por los tiempos en que el esforzado Bonnot y el valerosísimo Valet aterrorizaban a París.
A Roger Vitrac: “Apenas hube invocado al mármol-almirante, este dio medida vuelta sobre si mismo como un caballo que se encabrita ante la Estrella Polar, y me indico en el plano de su bicorne una región en la que debía pasar el resto de mis días” A Paul Eluard: “Es una historia muy conocida esa que cuento, es un poema muy celebre es que releo: estoy apoyado en un muro, verdeantes las orejas y calcinados los labios.” A Max Morise: El oso de las cavernas y su compañero el alcaraván, la veleta y su valet el viento...
Después seguían los invitados, casi todos reyes y reinas, y entre ellos Alicia reconoció al Conejo Blanco: hablaba atropelladamente, muy nervioso, sonriendo sin ton ni son, y no advirtió la presencia de la niña. A continuación venía el Valet de Corazones, que llevaba la corona del Rey sobre un cojín de terciopelo carmesí.
Cuando el cortejo llegó a la altura de Alicia, todos se detuvieron y la miraron, y la Reina preguntó severamente: -¿Quién es ésta? La pregunta iba dirigida al Valet de Corazones, pero el Valet no hizo más que inclinarse y sonreír por toda respuesta.
El Rey le puso la mano en el brazo, y dijo con timidez: Considera, cariño, que sólo se trata de una niña! La Reina se desprendió furiosa de él, y dijo al Valet: -¡Dales la vuelta a éstos!
— Desperezándo-se placentero, jaló entonces un cordón que hizo sonar una campanilla. Como todas las mañanas, llamaba a su valet para que lo ayudara a vestirse.