Ejemplos ?
64 En el pelíaco vértice un día nacidos pinos, se dice que por las límpidas olas de Neptuno nadaron, del Fasis hacia los flujos y los confines eeteos, cuando selectos jóvenes, de la argiva juventud los robles, la áurea piel anhelando arrebatar de los colcos, 5 se atrevieron los vados salados a recorrer en rápida popa, las azules superficies barriendo con palmas de abeto.
Algunas canas en las sienes y un triángulo de ligeras arrugas junto al vértice de los párpados revelaban el esfuerzo de una existencia demasiado rápida con la máquina vital a toda presión.
Así el ejercicio de la autoridad no ha quedado exento del fenómeno de la corrupción; por el contrario, por el vértice de la autoridad transita la corrupción de las leyes y las instituciones, que siempre quedarán a la disposición del que en ese momento ejerzan el poder.
Cual en el vértice de un aéreo monte, perlúcido, un río brolla de su musgosa piedra, el cual, cuando desde un inclinado valle en picado llegó rodando, por mitad su camino transita de un denso pueblo, 60 dulce alivio para el viandante cansado en su sudor, cuando el grave estío los abrasados campos quebraja; e igual que en un negro tornado lanzados unos navegantes, más lenemente soplando un aura favorable les viene ya cuando su plegaria de Pólux, ya de Cástor han orado: 65 tal fue para nos de Alio el auxilio.
Nos hemos sentido al borde de un abismo, el de los odios de los poderosos, y hemos echado pie adelante sin un temblor en el corazón porque sabemos que el vértice es una cima cuando lo aborda la verdad.
La unión de estos dos ríos en la playa de Bledos, a un kilómetro de distancia, más o menos, del puente de este nombre, forma el vértice del ángulo que encierra el área parroquial.
Hasta el vértice de aquella pajiza techumbre llegan las guaduas que se cruzan en arcos ojivales...
Hemos elegido una manera de ejercer esta idea de Patria: se llama Revolución Mexicana. Estoy convencido que este es el vértice de nuestro encuentro.
Antes del primer tiempo, sepultada del caos en el vértice yacías: inspirada tal vez ya preveías a tu beldad la gloria destinada; y ociosa, triste, en el sombroso velo tu frente rebozabas, y en el futuro imperio meditabas.
El toro tiene su órbita; el torero, la suya, y entre órbita y órbita un punto de peligro donde está el vértice del terrible juego.
O. de la peninsula, y el vértice del ángulo que forman la costa Cantábrica y la occidental, hallándose situado el castillo de S. Antón en 43º 22' 33" de latitud N.
Este permanecía en el suelo, con la cabeza vuelta hacia el techo, las mandíbulas distendidas y la lengua pegada al vértice de los labios torcidos en una comisura que descubría los dientes.