uruguayo


También se encuentra en: Sinónimos.

uruguayo, a

1. adj./ s. De Uruguay, país sudamericano.
2. s. Persona natural de este país sudamericano.
3. s. m. LINGÜÍSTICA Modalidad de la lengua española hablada en Uruguay.

uruguayo, -ya

 
adj.-s. De Uruguay.

uruguayo, -ya

(uɾu'γwaʝo, -ʝa)
abreviación
relacionado con Uruguay o sus habitantes las playas uruguayas

uruguayo, -ya


sustantivo masculino-femenino
persona que es de Uruguay Los uruguayos y los argentinos tienen costumbres afines.
Traducciones

uruguayo

Uruguayan

uruguayo

Uruguayec, uruguayský

uruguayo

uruguayer, uruguaysk

uruguayo

uruguaylainen

uruguayo

uruguayen

uruguayo

Urugvajac, urugvajski

uruguayo

ウルグアイの, ウルグアイ人

uruguayo

우루과이 사람, 우루과이의

uruguayo

uruguaio

uruguayo

uruguayare, uruguaysk

uruguayo

เกี่ยวกับอุรุกวัย, ชาวอุรุกวัย

uruguayo

người Uruguay, thuộc nước/người/tiếng Uruguay

uruguayo

烏拉圭

uruguayo

/a ADJ & SM/FUruguayan
Ejemplos ?
Buenos Aires, en cuyo inicio el autor expresa: “Quiero cerrar esta Introducción con una palabra de reconocimiento para el eminente historiador uruguayo Dr.
La independencia no fue reconocida entonces como ellos la anhelaban y Montevideo entró sin condiciones y sin derechos de preeminencia a ser parte del todo uruguayo.
¿Cuánta sangre del indígena nativo que – por lo menos al principio – ya debía traer en las venas una mezcla variadísima de sangres americanas, habrá entrado en la composición de la de este uruguayo primitivo, descendiente también de criollos blancos y mestizos de la región transplatina?
Dentro del terreno político, en las primeras tres décadas del siglo XX, presagian la ruptura con la tradición liberal, sin llegar a consumarla, los movimientos reformistas al estilo del batllismo uruguayo y el radicalismo argentino; mientras la revolución mexicana marcaba un profundo corte en la historia de la nación azteca.
Es el de que vuestra presencia conjunta aquí, en tan señalados días, debe llevar a nuestro pueblo uruguayo la íntima persuasión de que enfrentados sus gobernantes ante el pleito del Chaco, actuaron o se abstuvieron, de tal suerte, que han podido conservar y acrecentar si cabe, uno de los tesoros morales de que más se envanece la República: el alto prestigio de su lealtad internacional.
Para apresurar después el regreso de la paz que ahora, al fin, alborea gloriosamente, este Gobierno – y lo digo con segura conciencia – empeñó día a día sus mejores facultades y su más firme y decidido propósito. Todo eso lo sabe, por supuesto, el pueblo uruguayo que así y no de otro modo quería que procediesen sus gobernantes.
Cuando Juan Ángel Michelena viene a gobernar a Montevideo, no es un venezolano el que llega sino un hijo de Coro; cuando Francisco Urdaneta va a combatir por la revolución en Venezuela, no es un uruguayo a quien se nombra, sino un montevideano.
Importa hacer esta aclaración para desvanecer un posible equívoco emanado del hecho de que en los documentos montevideanos de la época se empieza a contar el período de Independencia desde entonces, siendo así que para la Banda Oriental (en sentido estricto, o sea todo el territorio uruguayo con excepción de Montevideo y su jurisdicción) databa de dos años atrás.
n episodio de particular trascendencia vivirá hoy nuestro país: ante la presencia del Presidente de los argentinos, especialmente llegado para la ocasión y del Presidente del Consejo de Gobierno uruguayo se procederá a fundir en bronce la espada del Gral.
Y tenemos que ser lo suficiente claros, inteligentes y no ingenuos para saber que van a tratar de meter – lo que nosotros decimos en la Argentina y también en otras partes – palos en la rueda para que esto no prospere, para que Juan se pelee con Pedro, para que Diego se pelee con Andrés, para que tal empresario brasilero chille contra un argentino, para que un argentino se pelee con un brasilero, o un uruguayo con un venezolano, o viceversa, con lo cual creo que tenemos que estar preparados sinceramente política y en esa voluntad políticamente para enfrentar estás dificultades.
En ellos, sólo encuentro referencias, en efecto, relativas al presbítero Blas Coronel, cerrolarguense, que ocupaba una alta posición eclesiástica en Cochabamba, allá por 1885 y al español Manuel Rodríguez Magariños, general y prócer de aquél país, que yo me permito considerar con mucho de uruguayo porque aquí pasó sus años de juventud y, como Álvarez de Arenales, aquí se hizo hombre de campo (manejaba las Estancias de D.
Quedan también obligados en idénticos términos, quienes desarrollen actividades económicas en el extranjero, en tanto éstas desplieguen total o parcialmente sus efectos en el territorio uruguayo.