urraca


También se encuentra en: Sinónimos.

urraca

(Del nombre propio Urraca.)
1. s. f. ZOOLOGÍA Ave paseriforme de plumaje negro y blanco y larga cola, que suele adornar su nido con objetos brillantes.
2. Persona aficionada a recoger y guardar cosas.
3. hablar más que una urraca coloquial Hablar mucho.
NOTA: Nombre científico: (Pica pica.)

urraca

 
f. zool. Ave del orden paseriformes (Pica pica), de cola larga y plumaje blanco y negro. Su dieta es omnívora e incluye frutos, pequeños animales y carroña.

Urraca

 
(1033-1101) Infanta de Castilla y León, hija de Fernando I. En la división de los estados de su padre le correspondió la ciudad de Zamora.

Urraca

 
(1080-1126) Reina de León y Castilla (1109-26), hija de Alfonso VI. Contrajo matrimonio con Raimundo de Borgoña (1090?) y el Rey les concedió la tenencia de Galicia. A la muerte de Raimundo (1107), se casó con Alfonso I el Batallador, rey de Aragón (1109) y a la muerte de Alfonso VI, este le legó los reinos de León y Castilla. En 1114, Alfonso I la repudió. Al morir, le sucedió Alfonso VII, hijo de su primer matrimonio.
Sinónimos

urraca

sustantivo femenino

urraca:

picaza
Traducciones

urraca

magpie

urraca

сврака

urraca

garsa

urraca

Elster

urraca

pigo

urraca

pie, pie bavarde

urraca

ekster

urraca

sroka

urraca

pega-rabuda, pega

urraca

straka

urraca

husskade

urraca

harakka

urraca

svraka

urraca

カササギ

urraca

까치

urraca

skjære

urraca

skata

urraca

นกกางเขน

urraca

saksağan

urraca

chim ác là

urraca

喜鹊

urraca

SF
1. (= ave) → magpie
2. (= habladora) → chatterbox; (= chismosa) → gossip
Ejemplos ?
Ya quema el sol; ya suelto no vaga nada; han vuelto ya al fin todos los pájaros y ya incubando están; los tordos y los mirlos, con la curiosa urraca, son bulla y alharaca los que metiendo van.
En el diminuto archivo del convento, apenas si se encuentra la Vida, del Padre Urraca, muerto en olor de santidad, y el sucinto libro del obispo Salmerón, titulado Recuerdos de los conventos de la Merced, en que sostiene que un año antes de fundarse la ciudad de Lima se había ya procedido a la de los claustros de esta orden.
Todos tres senneros por los rrobredos de Corpes entre noch & día salieron de los montes; a las aguas de Duero ellos arribados son, a la torre de don Urraca elle las dexó.
El hablador molesto e importuno Es digno de desprecio. Quien escuche a la urraca será un necio. A los que usan la fuerza y el engaño Para el ajeno daño, Y usurpan a los otros su derecho, Los debe aborrecer un noble pecho.
Si la lanza no me miente, a moros serás tornada; aquel perro de aquel Cid prenderélo por la barba, su mujer, doña Jimena, será de mí cautivada, su hija, Urraca Hernando, será mi enamorada, después de yo harto de ella la entregaré a mi compaña.
El buen Cid no está tan lejos, que todo bien lo escuchaba. -Venid vos acá, mi hija, mi hija doña Urraca; dejad las ropas continas y vestid ropas de pascua.
Entre las aves tenemos, Martin pescador grande, Cara cara, Vencejo Tijereta Chico, Zapilote Negro, Paloma Montaraz Común, Columbina Ecuatoriana, Urraca de cola blanca...
Al Duero va sin demora, De Safagún fuerzas saca, Pues suspira por Zamora Que conserva doña Urraca Y pasa ya las orillas Del murmurador raudal Que besa flores sencillas Con los labios de cristal.
Asi continuó en poder del arzobispo hasta 1126 en que hallándose este acompañando (o) al Emperador Don Alonso VII hijo de Doña Urraca, en Castro-tierra lugar del Reino de Leon, se le cedió en cambio de la tierra ó comarca de Taberioli (dice la crónica) que parece ser la moderna jurisdiccion de Tabeyrós, la cual dió el Rey á la iglesia del apóstol.
Así el pájaro primerizo ignora por qué un anhelo irresistible le empuja a buscar y reunir las briznas de su nido. Creerá que lo que le impele es codicia de urraca y no ternura de tórtola.
Le diréis al que os mandó Que hay valientes en Zamora Que responden con un no Defendiendo a su señora, »Y que anhelan la ocasión De dar de su fe probanza Con sangre del corazón Uno a uno lanza a lanza; »Que si piensa intimidallos Con un cerco grave y lento Tienen mulos y caballos Que les sirvan de alimento »Y antes que entregar los muros Con mengua de sus deberes Contra sus entrañas duros Comerán a sus mujeres; »Que doña Urraca desdeña Todo cambio con su hermano, Que aquel que la cerca en peña Mal querrá darla lo llano.» Mal pagado y satisfecho Despidióse el Campeador Partiendo a contar el fecho A don Sancho su señor.
Levantó la picaza el pico, y dirigiéndose al Océano que se divisaba en el horizonte, cantó: -«Pajaritos del mar, -unos a acarrear y lavar; -otros a secar y planchar, -los demás a guardar.» Millones de aves marítimas, obedeciendo con pasmosa actividad las órdenes despóticas de la urraca, en menos de un cuarto de hora dejaron la ropa más blanca que la nieve, recogida en los armarios de palacio y repartidas las camisas a los cien mil soldados de la guardia real, sin necesidad de cabos furrieles ni lavanderas.