Ejemplos ?
Desde aquí, la levada tiene un recorrido de 6 km hasta Caldeirao Verde, una cascada de unos ochenta metros de altura que forma una pequeña laguna en su base.
Como había seis duces, y unos ochenta comites, su número no debía exceder del centenar, por lo cual debía haber muchos nobles a la espera de ocupar estos cargos importantes; y que, entre tanto, ocupaban funciones inferiores o no desarrollaban ningún cargo.
459, de Schubert. En palabras del propio Richter, "mi repertorio da para unos ochenta programas diferentes, sin contar la música de cámara".
Las mesas acostumbraban disponer de unas superficies en mármol blanco de unos ochenta por cincuenta centímetros aproximadamente, apoyadas sobre dos pies unidos, estos últimos hechos de hierro forjado.
es un centro sanitario de tamaño medio, tiene unos ochenta empleados entre médicos, enfermeros y personal auxiliar y está situada entre las plantas siete y diez de un gran edificio céntrico.
En junio, el gobernador del Chaco pidió ante el Ministerio del Interior ayuda del Ejército para atenuar la huelga, pero se la negaron. Unos ochenta policías más milicias civiles se dirigieron al lugar y concretaron una matanza de aborígenes, con al rededor de 200 víctimas fatales.
Algunos uniformes Nación del Fuego también se mantienen allí, capturado unos ochenta y cinco años antes, posiblemente durante una expedición anterior en contra de la Tribu Agua del Norte.
Su expedición de unos ochenta hombres llevaba armas modestas para la caza y nunca salió a la luz ningún material de guerra, ni siquiera cuando la isla Blennerhassett fuera tomada por la milicia de Ohio.
Un as con el AK-47, y apodado inexplicablemente "El zapato", Pino Greco es sospechoso de haber cometido unos ochenta asesinatos para Riina, incluidos los de Bontade e Inzerillo.
Parte de su unidad decidió pasar a Serbia y cruzó el Drina tras un enfrentamiento con una unidad paramilitar musulmana el 29 de abril. Mihailović contaba con unos ochenta hombres.
Cuando los barcos estuvieron listos para zarpar a finales de septiembre, se levantó un terrible vendaval y los barcos fueron empujados hasta las rocas, donde quedaron destrozados. La mayor parte de la tripulación —unos ochenta— sobrevivió.
Las tropas aragonesas y occitanas sufrieron pérdidas notables (unos ochenta caballeros muertos y heridos, y un número elevado de peones), entre las que destaca la muerte de Pedro II de Aragón el Católico.