tumbado

(redireccionado de tumbada)

tumbado, a

1. adj. Que tiene forma abovedada o de tumba.
2. ARTES GRÁFICAS Se aplica a la composición tipográfica que no está del todo bien encuadrada.
3. s. m. Colomb., Ecuad. Cielo raso de las habitaciones.

tumbado -da

 
adj. Acostado; derribado.
De figura de tumba, como los baúles, los coches, etc.
Traducciones
Ejemplos ?
30. Jode a un pavo cuya cabeza está entre los muslos de una prostituta tumbada boca abajo, de modo que parece que encula a la mujer.
Hay una gota imponderable que corre y se encrespa y arde en todos mis vasos, pugnando por salir; que no está en ninguna parte y vibra, canta, llora y muge en mis cinco sentidos y en mi corazón; y que, por fin, afluye, como corriente eléctrica a las puntas... De pronto me incorporo, salto sobre la mujer tumbada, que me franquea dulcemente su calurosa acogida, y luego...
La llevan cantando por los santuarios, debajo de negras bóvedas Bandas sombrías de la religión mística, Por grandes cuerdas bajan el sepulcro debajo de la pared, Sobre la piedra tumbada ponen la cruz como sello Bajo el candelero que arde en la sombra de un rincón.
Un hombre muy joven y gallardo tuvo la fantasía de hurgarme el coño cuando tenía la regia; yo me encontraba tumbada de espalda, con los muslos abiertos, él se había arrodillado delante de mí y chupaba, con sus dos manos debajo de mis nalgas, que levantaba para que mi coño estuviera a su alcance.
Él refiere: “A los fatigados novillos hacia los litorales curvados había arreado, cuando el Sol, altísimo en la mitad del cielo, tanto hacia atrás mirara como restarle viera, y una parte de las reses en las arenas rubias había inclinado sus rodillas, 355 y de las anchas aguas, tumbada, las llanuras contemplaba; parte con pasos tardos por aquí deambulaba y por allá; nadan otros y con su excelso cuello emergen sobre las superficies.
Pero ésta, que en las orgías se había emborrachado como una bestia, estaba tumbada, casi sin conocimiento, en mitad de la cama del duque, y no pudo hacer nada.
Un impresionante bochorno se apoderó del abismo y pareció verse ante los ojos y oírse con los oídos algo igual que cuando se acercaron Gea y el vasto Urano desde arriba. Pues tan gran estruendo se levantó cuando, tumbada ella, aquél se precipitó desde las alturas.
Y se encontró tumbada en la ribera, con la cabeza apoyada en la falda de su hermana, que le estaba quitando cariñosamente de la cara unas hojas secas que habían caído desde los árboles.
Al fondo de la sala, en un biclinio o lecho de dos plazas, estaba reclinada Arria Marcella en una postura voluptuosa y serena que recordaba a la mujer tumbada de Fidias en el frontón del Partenón; sus sandalias, bordadas de perlas, yacían en el suelo junto a la cama, y su bello pie desnudo, más puro y más blanco que el mármol, sobresalía de una ligera manta de biso que la cubría.
Mientras decía esto se levantó y me condujo al borde de la cama, sobre la cual me instaló tumbada sobre el vientre, luego, sentándose en un taburete muy bajo, entre mis piernas, se encontró en esta disposición con que su cabeza estaba justamente a la altura de mi culo.
¡Uf! -exclamó de pronto-, ¡aquella rosa está agusanada! Y mira cómo está tumbada. No valen nada, bien mirado. ¡Qué quieres que salga de este cajón!
Jerezanas, grito y mueca de azoro a las tres de la tarde, por el humor del toro que en la sala se cuela babeando, y está como un inofensivo calavera ante la señorita tumbada en el sofá.