Ejemplos ?
Huérfana, ciega y tullida a edad temprana, en su aspecto espiritual nos encontramos ante un alma que rompía los moldes ordinarios de una persona normal.
La transición de Guinea-Bisáu atrás a la democracia será complicada por una economía tullida devastada por guerra civil y predilección de los militares por la intromisión gubernamental.
Queriendo impedir que Amador quemase una choza con niños indígenas dentro, Palomino lo hiere con su espada y lo abandona en medio de un paraje desértico con una pierna tullida, rescatando del fuego a un bebé.
Perdiéronse los papeles, y solo halló este milagro en los memoriales de los demás, sin decir el nombre, ni el tiempo de cuando sucedió.» «Álvaro Pérez de Cadavedo, estando paralítico, vino en romería a este santo lugar el 16 de mayo de 1581, y volvió sano para su casa, sin haber aplicado otro algún remedio temporal.» «El mismo día sanó milagrosamente una moza tullida y muda...
Han compartido escenario con una enorme cantidad de bandas, muchas locales (Chicos eléctricos, Supersónicos, La hermana menor, La saga, Cadáveres ilustres, La vela puerca, Hotel paradise, Neanderthal, Dante inferno, etc.) y algunas otras extranjeras (Pixies, Angela tullida, Divididos, Yo La Tengo, La doblada, Pequeña orquesta reincidentes, Stephen Malkmus, Las pelotas, Pablo Krantz, etc.) Actualmente, la banda está integrada por Alejandro Itté, Gustavo Antuña, José Nozar, Pedro Dalton y Marcelo Fernández.
Un retrato que hace de Catalina de Lancaster Fernán Pérez de Guzmán la describe como de semblante enfermizo y algo tullida, pero también con la veracidad de los rasgos que la herencia angevina y borgoñona que de su padre, el duque de Lancaster y de su abuelo, el rey Pedro I, heredó.
“Sobre las nueve de la mañana del 11 de marzo de 1562, había ingresado en el hospital una moza tullida, Francisca de la Cruz, que tenía las pantorrillas pegadas a los calcañares y no podía andar sino a gatas.
Se va sabiendo que Pepe y su esposa vendieron su antigua casa y ahora viven en una alquilada. Carolina es una viuda que estuvo casada con un hermano de Don Ramón está tullida y sin recursos económicos.
Cual la niña alegórica y tullida, en las ocres viviendas requemadas hay gentes que renquean por la Vida bajo los mimos de sus dentelladas.
Pero aunque no sabían quién era, la tullida adivinó la enfermedad de que padecía y me dijo con dulzura que sería mejor, que, me fuera a sentar en el alar...
¿Quién dirá que las savias dormidas no despiertan entonces en el tronco del roble gigante bajo el cual se exprimió la ubre de la loba romana? ¿Quién será el pusilánime que al vigor español niegue músculos y que el alma española juzgase áptera y ciega y tullida?
Algunos pasos más lejos encontré la choza y defendiéndome del perro con un palo que había tomado en el monte y me servía de bastón, empujé el junco que servía de puerta y despertando a la tullida pedí licencia para acostarme en un rincón.