tul

(redireccionado de tules)

tul

(Del fr. tulle.)
s. m. TEXTIL Tejido delgado y transparente de seda, algodón o hilo, que forma malla llevaba un velo de tul sobre el traje de novia.

tul

 
m. Tejido reticulado formado por hilos muy finos de mallas poligonales.

tul

('tul)
sustantivo masculino
tejido transparente de hilo o seda que forma una pequeña malla La novia llevaba un velo de tul blanco.
Traducciones

tul

tule

tul

SMtulle, net
Ejemplos ?
Los nativos recolectaban varios recursos asociados con el lago Cahuilla en el, de otro modo, estéril desierto del Colorado; predominantemente peces de agua dulce, especialmente, los del género gila, como la carpa elegante, y el Xyrauchen texanus; moluscos de agua dulce como la “Anodonta dejecta”; aves acuáticas, en especial, la focha americana; y, plantas acuáticas como las espadañas, los juncos o tules y el carrizo.
La dieta vegetal era complementada con la caza de aves y animales que habitaban el lago, tales como peces, patos, tortugas, armadillos, osos y sapos. También recolectaban frutos silvestres, raíces y tubérculos y tules, los que eran usados para alimentación y cestería.
Si se cuentan las formas de GUP (incluyendo a saju-maki y saju-jirugi) y las de DAN serían un total de 1000 movimientos. Por lo general, en los tules del estilo ITF, en cada paso se realiza una única técnica.
Se decía que detrás de los tules y hierbas de la laguna, sobre un islote podía verse a una hermosa mujer desnuda ataviada con corona y collares y sartas de peces, acociles y ajolotes en la cintura.
Su vegetación está compuesta por tules, lirios verdolagas de agua, palmeras, flor de pato, guamúchil, mango, pino, encino, oyamel, caoba, nogal y cedro.
Cinco o seis hombres a caballo galopaban todo el día llevando y trayendo órdenes, acarreando ramas verdes, banderas, escudos, estrellas, tules y cintas.
Sobre el rojo de las butacas destacábanse en el patio las cabezas descubiertas o las torres de lazos, flores y tules, inmóviles, sin que las aproximara el cuchicheo ni el fastidio; en los palcos silencio absoluto; nada de tertulias y conversaciones a media voz; arriba, en el infierno de la filarmonía rabiosa, llamado irónicamente paraíso, el entusiasmo se escapaba prolongado y ruidoso, como un inmenso suspiro de satisfacción, cada vez que sonaba la voz de la tiple, dulce, poderosa y robusta.
¡Oh girar de desnudas espaldas! ¡Oh cadencias del valse que mueve torbellinos de tules y gasas! Allí estuvo, más linda que nunca, por el baile tal vez agitada se apoyó levemente en mi brazo, dejamos las salas y un instante después penetramos en la misma estancia que un año antes no más la había visto temblando callada, ¡cerca de él!...
Me contestó una de esas sonrisas que prometen mucho, una sonrisa que era necesario traducir así: «¿Pensabas que iba a enseñarte algo vulgar?» Al rayo oblicuo de un sol de otoño; al lado de un matorral de rosalillos mal cuidados, cuyos capullos parecían revejecidos también; sentada en una butaca carcomida, de resquebrajada gutapercha, vi a una mujer cuyo semblante encuadraba un tocado de esos inconfundibles, de cocas de cinta y tules negros, que sólo usan las ancianas de Francia.
Y las de negros ojos, Que ostenten su mirada Altiva, enamorada, Con infernal pasión; Y las rubias ostenten, Sin máscaras de tules, Las pupilas azules Y rojo el corazón.
Aquellos lugares de abundancia, antes llenos de tules, bejucos, arbustos, riachuelos, huertos, plantas, aves, palacios, se fueron convirtiendo en arenas que de tanta resequedad se agrietaban.
Así descendieron, luego de haber explorado la zona, a las orillas del lago que les ofrecía una rica vegetación alimenticia y pesca y caza. Y había tantos tules reveladores de su abundancia, que a esa rinconada le llamaron, en recuerdo de la visión imaginaria, TOLLAN.