tul

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tul

(Del fr. tulle.)
s. m. TEXTIL Tejido delgado y transparente de seda, algodón o hilo, que forma malla llevaba un velo de tul sobre el traje de novia.

tul

 
m. Tejido reticulado formado por hilos muy finos de mallas poligonales.

tul

('tul)
sustantivo masculino
tejido transparente de hilo o seda que forma una pequeña malla La novia llevaba un velo de tul blanco.
Traducciones

tul

tule

tul

SMtulle, net
Ejemplos ?
Eran, en los rincones, las telarañas, cubriendo con su tul, al principio sedoso, luego denso y sombrío como las alas del murciélago, la seda y el algodón y las bellotitas de oro y los galones y agremanes, que nadie compraba.
En 1880 el entusiasmo fué para el titulado merveilleux, blanc, con motitas plateadas ó doradas. Sucedióle el «odalisca», de tul encarnado.
IV Marchó, y el cadencioso, gallardo movimiento las palmas imitaron cimbrándose en el viento, las nubes en los cielos flotando el blanco tul, los cisnes en las aguas, la cierva en las praderas, y hasta en el ancho espacio las fúlgidas esferas rodaron armoniosas por la extensión azul.
Enlutábanse con cortinajes negros la sala y cuadra, alumbrándolas con un fanal o guardabrisa cubierta por un tul que escasamente dejaba adivinar la luz, o bien encendían una palomilla de aceite que despedía algo como amago de claridad, pero que realmente no servía sino para hacer más terrífica la lobreguez.
Sintiéndose desgraciado, despertose en él una especie de fe supersticiosa: pensó en su fetiche, la colilla del cigarro que una noche decidió su suerte, y, en ocasión de ir con su mujer al teatro, encendió aquella misma colilla con devoción respetuosa. Llevaba Sarito en tal noche elegante boa de tul rizado, en que se mezclaban ligerísimos plumajes de marabú.
Lindos versos le dedicó Copée... Con el segundo Imperio comenzó el furor por el velillo de tul negro, liso ó moteado. Estuvo en todo su apogeo en 1867.
Después del que se llamó «Emperatriz», que obtuvo un éxito grande y duradero, y que se hacía de tul point d'esprit, vino el velillo Perichole, también magnífico.
Asistió Calixto a la ceremonia nupcial, estremeciéndose interiormente de rabia al mirar la tersa guirnalda de azahares que, bajo la nube de tul del velo, coronaba la frente audaz de la diabólica criatura.
l sacerdote negro apoyó los pies en un travesaño de bambú del barandal de su bungalow, y mirando un elefante que se dirigía hacia su establo cruzando las calles de Monrovia, le dijo al joven juez Denis, un negro americano llegado hacía poco de Harlem a la Costa de Marfil: -En mi carácter de sacerdote católico de la Iglesia de Liberia, debía aconsejarle a usted que no hiciera ahorcar al niño Tul; pero antes de permitirme interceder por el pequeño antropófago, le recordaré a usted lo que le sucedió a un juez que tuvimos hace algunos años, el doctor Traitering.
Por sus manos pasaban los volantes de gasa y tul, los faldellines de seda, las cintas frescas y crujientes, lo que las mujeres felices y animadas lucen en bailes y paseos; jamás un pensamiento de envidia, un temblor de concupiscencia, agitaba su resignado corazón.
Cristóbal dejó caer los brazos, sin contestar, sin argüir a su esposa de inconsecuencia... A la luz de la colilla y de la ligera nube de tul, presto apagada, acababa de ver claramente el misterio de su error conyugal...
Pero mis fieles me reclamaban a la primera señora Margarita, aquella desconocida más sencilla, sin marido, y en la que mi imaginación podía intervenir más libremente. Y debo haber pensado muchas cosas más antes que el sueño me hiciera desaparecer el tul.