Ejemplos ?
Canal 21: Genios TV, canal con programación variada, cuenta con espacios noticiosos, y películas, es propiedad de Génesis Tuesta Vela.
¡Oh, pobres trovadores de tirso y pandereta!: Del cortesano mundo entre la turba espesa, cantad al sol de agosto que sin piedad os tuesta; llorad, míseros vates, fatídicas cornejas, sobre las tristes sábanas de calcinada arena donde la hispana corte su pedestal asienta; cantad al mar bullente que surcan en calesa, tras chulos argonautas, impúdicas sirenas; cantad al hambre, al frío, al lujo, a la opulencia, al vicio y a la intriga...
En redor del atrio vuelve a levantarse oscilante el monte, y el sol le tuesta con sus rayos a cuarenta y cinco grados de las nueve.
225 Y no contento con ello, de un enviado rehén de la nación molosa, su cuello a punta tajó y, así, semimuertos, parte en hirvientes aguas sus miembros ablanda, parte sometiéndoles fuego tuesta.
De aquí resulta un extremado calor cuando el sol la tuesta, un frío extremado en cuanto la abandona; unos días veraniegos calurosos y ardientes, seguidos de noches frescas en que tragan con deleite los pulmones la brisa terral; noches invernales heladas en cuanto cae el sol brillante y frío, que en su breve carrera diurna no logra templar el día.
Ven, que por ese prado el sol ardiente tus mejillas tuesta: aquí el roble copado blanda sombra nos presta, y en mi regazo pasarás la siesta.
Aquí abrimos la boca y el aire nos refresca. En el desierto hay que llevar la boca cerrada porque el aire tuesta. La sed me desesperaba.
Escriba usted, Marietta, se lo aconsejo, que en su estilo hay conceptuosa galanura y su fantasía es rica en imágenes apro- piadas; pero apártese de la política militante, amiga mía, que la política es una hoguera en la que quien no se quema, se tuesta.
6 Hace sombra a una cueva, cuando el día tuesta las crines del león Nemeo, una arboleda, que por serle pía flechas resiste del calor febeo, de quien la luz cansada se desvía, mientras el aire bulle con aseo, florida estancia, que al pastor de Anfriso se la defienden Dafne y Cipariso.
Si sabes pintar tu tierra, así has de pintar tu cielo, con su sol que tuesta blancos, con su sol que suda negros, porque para eso lo tienes calientito y de los buenos.
De noche -¡porque se pena de día y de noche en el yerbal!- alcanza el fogón, verea el ramaje, es decir, lo tuesta en la llama, abrasándose las manos; deshoja la rama destrozándose los dedos; pisa la hoja en el raido, sujetando con tiras de cuero la mole, que llevará a cuestas hasta el romanaje donde será pesada...
Cuán terribles desastres ha derramado la fiera Micenas por los campos de Ida, cuáles hados han impulsado a chocar entre sí a los dos continentes de Europa y Asia, sábenlo hasta los que habitan las últimas regiones que baña el Océano y aquellos a quiénes separa del resto del mundo la zona que se extiende en medio de las otras cuatro y tuesta un sol abrasador.