tudense

tudense

1. adj. De Tuy, población de Pontevedra.
2. s. m. y f. Persona natural de esta población.

tudense

 
adj.-com. De Tui.
Ejemplos ?
La solución exterior del templo tudense también abrigó formas originales, tanto por su sobriedad como elegancia al partir de paramentos libres de volúmenes y solo alternados por el juego de ventanas románicas.
El estilo inicial es el románico, con una extraordinaria riqueza e importancia, su influencia se extendió a toda la región del Miño gallego y portugués en donde las iglesias parroquiales y monacales conservadas mantienen las formas decorativas del románico tudense, ejemplos en la parte gallega: Santa María de Tomiño, San Miguel de Pexegueiro, Santa María de Tebra, San Salvador de Budiño; ejemplos en la parte portuguesa: Salvador de Ganfei, São Fins de Friestas, São João de Longos Vales, São Salvador de Bravães, São Cristóvão de Río Mau, São Pedro de Rubiães.
En el centro la vanguardia se situó la hueste del señor de Vizcaya Diego López II de Haro compuesta según las crónicas por quinientos caballeros, que incluía su mesnada señorial (con su hijo Lope Díaz y otros parientes), algunos caballeros cistercienses, los occitanos al mando del arzobispo de Narbona Arnaldo Amalric (si bien, según su propio testimonio, se colocaría más retrasado), los escasos ultramontanos restantes, voluntarios leoneses (entre otros Sancho Fernández de León, según el Tudense en su Chronicon mundi y otras posteriores, como la Crónica de veinte reyes y la Crónica de Castilla, hijo del rey de León Fernando II), portugueses y otros caballeros jóvenes.
Lucas de Tuy, llamado el Tudense, dice: Se reorganizó de nuevo la comunidad de monjas y la comunidad de canónigos, todos bajo el mandato de la nueva abadesa Teresa, hermana de Alfonso V.
Son ediciones con ornamentación muy rica cuyas miniaturas se distinguen por los colores y perfección del dibujo. Chronicon Mundi, del Tudense, siglo XV.
El monasterio de San Julián y Santa Basilisa de Ruiforco fue fundado junto a una antigua ermita en los primeros años del siglo X, durante el reinado de Alfonso III de Asturias, por el caballero Rumforco, a quien le fue encomendada la repoblación de una extensa zona de la ribera del río Torío. Fue habitado, según refirió el Tudense, por monjes que se regían por la regla visigótica de San Isidoro.
Antonio Viñayo. Santo Martino de León. Vida y Obras narradas por el Tudense. Isidorina Editorial (1984). Una traducción al castellano de dicha obra, Libro de los Miraglos de Sant Isidro fue realizada por Juan de Robles en 1525.
En cualquier caso, titulan duque de Cantabria a Pedro (segundo dux de Cantabria), padre del rey Alfonso I el Católico, entre otras, las Crónicas de los obispos Rodrigo Jiménez de Rada Toledano (siglo); Lucas Tudense (Eo tempore Adefonsus Catholiicus, Petri, Cantabriensis Ducis filius); la Crónica General de don Alfonso X el Sabio (año 1289, fundamentada en la Crónica Mundi de Lucas de Tuy del año 1230), Firmiter omnes obtinui munitipnes, sucit a victoriosísimo Rege Domino Adefonso, Petri Ducis filio y el cronista Assas en su Crónica General de España.
Esta batalla y las campañas que inició tras esta batalla contra las taifas cercanas, conquistando Calahorra (1045), y sometiendo a su vasallaje a la taifa de Zaragoza, le valieron a García, quien era conocido como un rey de gran temperamento y ferocidad, ganarse por parte del cronista Lucas el Tudense, Obispo de Tuy, el sobrenombre de " el mejor caballero del mundo ".
Aunque se pudiera creer que estos límites coincidían con los de la diócesis tudense, no era así, pues esta se extendía hasta localidades orensanas y portuguesas.
Pero las obras más importantes de las que bebe el texto alfonsí son las dos grandes crónicas latinas que proporcionaban el conocimiento más completo de la historia de España de aquel tiempo: el Chronicon mundi (1236), de Lucas de Tuy, obispo de Tuy, llamado «el Tudense», y De rebus Hispaniae (1243), de Rodrigo Ximénez de Rada, obispo de Toledo, conocido como «el Toledano».
Justiniano Rodríguez Fernández afirmó que, si lo relatado por el Tudense es cierto, Ramiro II ordenó trasladar, bien por propia iniciativa, bien a ruegos de su hermano, los restos de la reina Oneca de Pamplona al monasterio de Ruiforco de Torío.