tristeza

(redireccionado de tristezas)
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tristeza

1. s. f. Calidad de triste sus ojos reflejaban una profunda tristeza. aflicción, pesar
2. Hecho triste o desgraciado no vengas ahora a contarme tus tristezas. pena

tristeza

 
f. Calidad de triste.

tristeza

(tɾis'teθa)
sustantivo femenino
1. sentimiento de dolor en el ánimo provocado por un suceso negativo Lágrimas de tristeza inundaron sus ojos.
2. cualidad de lo que genera este sentimiento Las noches en soledad lo llenaban de tristeza.
Sinónimos

tristeza

sustantivo femenino
sentimiento, pena*, aflicción, pesadumbre, melancolía, murria (col.), dolor* (de corazón), soledad. alegría, paz.
«La tristeza es una situación continuada del ánimo ocupado por alguna pena o disgusto. La aflicción es la situación del ánimo en lo más fuerte del dolor. El infeliz ocupado continuamente de su desgracia, está triste. Una buena madre se aflige siempre que se acuerda de la temprana pérdida de un hijo.»
José López de la Huerta
«La tristeza es comúnmente una consecuencia de grandes aflicciones. La melancolía, un efecto del temperamento. Una mala nueva nos pondrá tristes. Una indisposición del cuerpo nos pondrá melancólicos
José March
Traducciones

tristeza

tristesse

tristeza

грусть

tristeza

verdriet

tristeza

tristeza

tristeza

الحزن

tristeza

smutek

tristeza

θλίψη

tristeza

тъга

tristeza

悲伤

tristeza

悲傷

tristeza

smutek

tristeza

sorg

tristeza

悲しみ

tristeza

슬픔

tristeza

sorg

tristeza

SF
1. [de persona] → sadness, sorrow
2. (Bot) tree virus
3. tristezas (= sucesos) → unhappy events; (= noticias) → sad news sing

tristeza

f. sadness; sorrow.

tristeza

f sadness
Ejemplos ?
-Sí, vámonos aonde te dé la repotentísima gana -exclamó Cárdenas, que de buen grado hubiera huido de sí mismo por huir de aquel tropel de tristezas que abrumaban y entenebrecían su espíritu y amargaban su existencia.
Díme: ¿es el alma de aquella mujer que me persigue todavía, aunque muerta? ¿La que mató mi dicha y me inundó de tristezas? Díme: ¿acaso dejaste la vibradora selva, donde enredar solías tus plateadas hebras en las obscuras ramas de las frondosas ceibas, por venir a mi alcoba en el misterio envuelta, como una envidia muda, como una viva mueca?
Que no te engañe esto, mi querido Simmias; no es un camino que conduce a la virtud el cambiar voluptuosidades por voluptuosidades, tristezas por tristezas, temores por temores, como los que cambian una moneda grande por piezas pequeñas.
Con ella se compra todo y se tiene todo, fortaleza, templanza, justicia; en una palabra, la virtud no es verdadera más que unida a la sabiduría, independientemente de las voluptuosidades, tristezas, temores y todas las demás pasiones; tanto, que todas las demás virtudes sin la sabiduría y de las cuales se hace un cambio continuo, no son más que sombras de virtud, una virtud esclava del vicio, que no tiene nada verdadero ni sano.
Hasta el lunes siguiente habrá de reanudarse y en donde unas horas antes todo era ruido, agitación, movimiento, rugir de aparatos mecánicos, constante ir y venir de trabajadores, reina complaciente la calma con su séquito de tristezas fatigadas.
El triunfo de la sonrisa Capítulo I Blanca Estrella y Dulce Trino eran dos buenas princesas que poblaban hace tiempo el reino de las Tristezas.
Vulgarmente, pero, así hablamos, y decimos que tenemos una gran alegría del consulado tal, o de las bodas suyas, o del parto de la mujer, las cuales merecen tan poco el nombre de alegría, que muchas veces son principios de tristezas futuras; la alegría, pero, siempre comporta no dejar nunca más, n volverse en contra.
Y en plena frialdad sonreí de la mentira humana, que, temiendo a la muerte, finge desearla, para dar el excitante del peligro a sus alegrías y tristezas; que juega con ella de mentirijillas, amándola como aman los niños los juguetes guerreros: remedos de armas mortíferas que no pueden causarles daño.
Tus ojos más serenos que el agua de los lagos, que nunca empañen ni orlen con cárdeno color nublados de tristezas, de lágrimas estragos… que al cielo puedan siempre mirar como el condor.
No quiso Carriazo tenérsela encubierta, por no hacer agravio a la grande amistad que profesaban; y así, le contó punto por punto la vida de la jábega, y cómo todas sus tristezas y pensamientos nacían del deseo que tenía de volver a ella; pintósela de modo que Avendaño, cuando le acabó de oír, antes alabó que vituperó su gusto.
Cielo impíreo, donde amor tiene su estancia segura; primer moble, que arrebata tras sí todas las venturas; lugar cristalino, donde transparentes aguas puras enfrían de amor las llamas, las acrecientan y apuran; nuevo hermoso firmamento, donde dos estrellas juntas, sin tomar la luz prestada, al cielo y al suelo alumbran; alegría que se opone a las tristezas confusas del padre que da a sus hijos en su vientre sepultura; humildad que se resiste de la alteza con que encumbran el gran Jove, a quien influye su benignidad, que es mucha.
De tantas tristezas, de dolores tantos, de los superhombres de Nietzsche, de cantos áfonos, recetas que firma un doctor, de las epidemias de horribles blasfemias de las Academias, líbranos, señor.