trinchero

(redireccionado de trincheras)
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trinchero

s. m. COCINA Mueble de comedor que sirve para trinchar sobre él los alimentos. trinchante
Sinónimos

trinchero

sustantivo masculino
Ejemplos ?
Y tal parece que los primeros beneficiados de estas realidades no las entienden y por errores políticos o por falta de capacidad teórica, a veces abandonan los señores priístas, trincheras importantísimas que han ocupado gracias al empuje histórico de la clase obrera .
Vive el soldado entre las armas fieras como las cosas graves en su centro en dar asaltos, derribar banderas y en las batallas uno y otro encuentro ganar fuertes, castillos y trincheras, hacer la encamizada y el rencuentro y al fin, cual salamandra, vive en guerra donde aumenta su honra el ocio atierra.
Pero son cosas que tus ojos no pueden ver todavía. 43. Vendrán días sobre ti en que tus enemigos te cercarán de trincheras, te atacarán y te oprimirán por todos los lados. 44.
Pocas entendederas cabían en aquella cabecita de doce años, tan poblada de ensortijados rizos negros, de aromosa seda. ¡Oh! ¡Si Solange tuviese un hijo en las trincheras! ¡Tenerle!
Abrumada por mortal pesadumbre, suponía la madre que su hijo, al dar el «cabezazo», se había ido a la guerra, tragadora de gente; a las trincheras, en que el hombre se esfuma.
Estaban contentos; las cosas se habían arreglado. ¡Ya les parecían a ellos fantasías lo de las trincheras, y lo de las balas, y todo lo que discurría la pobre mamá!
Saldanha da Gama con sus trescientos hombres, gente de mar toda, y un brillante estado mayor de oficiales y aspirantes de la escuadra, a pie, sin medio alguno de movilidad, aunque con bastantes armas y municiones, se fortificó sobre una meseta apoyando sus trincheras en la costa misma del río Cuareim, línea divisoria, en previsión del desastre.
Sin armas y sin medios, pero con honra y con valor derrotaremos el poderío de las fuerzas comunistas, armadas por la misión checoslovaca. Las derrotaremos en una gesta heroica, improvisando trincheras en cada hogar y en cada pecho.
La operación fue de una simplicidad terrible. Ordenó a sus hombres, unos seiscientos, que avanzaran hasta las trincheras, montados al trote y haciendo fuego.
De repente, los clarines de Saldanha echan diana; el enemigo, que había llegado a unos cincuenta metros de las trincheras, volvía grupas en evidente desmoralización.
Estos tiempos no son para acostarse con el pañuelo a la cabeza, sino con las armas de almohada, como los varones de Juan de Castellanos: las armas del juicio, que vencen a las otras. Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra.
Hasta se permitieron el lujo de atacar a Dorrego y al federalismo en sus propias trincheras porteñas, tratando de promover la reacción de los unitarios caídos (y bien caídos), por medio de un descabellado proyecto de implantación de la república unitaria con sólo las provincias Oriental y de Buenos Aires frente a la barbarie federal de las demás, encabezadas por Córdoba, la docta.