Ejemplos ?
Silenciosamente danzaban en torno de ella sombras lujuriosas; de pronto las sombras se detuvieron; el hechicero levantó el hacha y la dejó caer. "El tremendo grito que me había despertado fue lanzado por Bokapi al sentir la mano cortada.
En este momento si nos paralizan la zafra, si los enemigos de la Revolución logran, mediante su intransigencia frente a las demandas obreras, paralizarnos la zafra, le harían un tremendo daño al país.
Los remeros, apercibidos de lo grave del paso que se disponía a dar el patrón, hicieron crujir los remos al tremendo ímpetu de sus brazos.
Le salió caro su tramposo atrevimiento. Tremendo susto se llevó por hacer trampa y tuvo que pagar triple multa por su intento de trinquete.
Así siguieron girando con tremendo estrépito a mi derredor durante un período interminable para mí; ya creía enloquecer, cuando la luna se ocultó entre las nubes y los árboles, como apurados, regresaron a su lugar.
Semejaban casas abandonadas y en ruinas, como si hubieran sido víctimas de un tremendo incendio que las hubiera dejado carbonizadas.
¡Ay dios!, en la última hora, ¿Qué puede de mí temer? Sólo quisiera, os lo juro, En este trance tremendo, Poder echarle muriendo Mi paternal bendición.
Y dormido seguía, agitado aún en sueños por el tremendo martillar de sus pesadumbres y su abandono, cuando abrióse silenciosamente la puerta de la sala, por cuyo balcón penetraba la luz de plata de la luna invadiéndolo todo con sus celestes claridades, y entró en ella Rosario.
La señora Micaela, procurando enmascarar su profundo desaliento, mirábala a hurtadillas, dejando asomar a sus ojos, de vez en cuando, un chispazo de la terrible pena que envolvía su pensamiento en siniestras negruras ante aquel tremendo avance de la enfermedad, que en tan pocos días habíase adueñado de la muchacha.
Cansado de vagar sin rumbo, sudoroso de pavor, me recliné y arrodillado pedí perdón por el Venadito de la Paz y suplicaba clemencia para cesar este tremendo castigo eterno.
Muchos alumnos y alumnas desertan con un tremendo menosprecio para la cultura vuelta un mito inalcanzable e inútil en nuestras sociedades de economías globalizadas.
De pronto, sintió un golpe tremendo bajo el corazón; vio a Mahomet, enorme como una estatua, que esgrimía un cuchillo gigantesco, y comprendió que estaba muerto.