Ejemplos ?
Por verdat quisieram' adormir, mas una palomela vi; tan blanca era como la nieu del puerto, volando viene por medio del huerto, un cascabiello dorado trai al pie atado.
sin terminarse esta guerra, porque hay hombres... Pilar Eche un trago; y arme, aparcero: velay papel, tabaco y facón, pues alvierto en la ocasión que usté ni cuchillo trai.
Los mismo liberales ó isabelinos que usufructuaron la trai- ción fueron los primeros, así en Madrid como en las gi an- des ciudades del reino, en abrumar con desaires é injurias al émulo de Judas.
Copiemos literalmente á Mitre: Su protector lo presentó á Monteverde diciéndole: »— Aquí está don Simón Bolívar, por quien he ofrecido mi «garantía.— Monteverde contestó:— Está bien: y volviéndose á »su secretario, añadió:— Se concede pasaporte al señor (miran- »do á Bolívar) en recompensa del servicio que ha prestado »al rey con la prisión de Miranda.— Era la marca de fuego apuesta por la mano brutal del vencedor.— Según uno de sus biógrafos, Bolívar repuso que había preso á Miranda por trai- »dor.
Con ese cuerpo y esa cara te basta. Y con que tengas ritmo y sepas moverte bien... - ¡Voytelas ¿Pos qué se trai? - Nada. - Sólo quiero ayudarte.
Marcelo Y trajinista, mientras la salú le asista: ya verá como trai yerba, y tabaco y aguardiente, y en ancas puede que traiga la frezada, sin que la haiga ni empeñao siquieramente.
A veces con viento en la anca, Y con la vela al solsito, Se ve cruzar un barquito Como una paloma blanca. Otras, usté ve, patente, Venir boyando un islote, Y es que trai a un camalote Cabrestiando la corriente.
H6 aqui acaso una de sus mejores producciones en la que devuelve & la sociedad de su patria toda la hiel que la iqjusticia de los hombres la hizo apurar — 164 — A MIS ENEMIGOS, iQu6 os hice yo, mujer desventurada, Que en mi rostro, trai (lores, escupis De la infame calumnia la ponzofia T asi matais & mi alma juvenil !
―¿Qué pasó jefe, ya ocupa su coche?, no crea que no le hemos dado, lo que pasa es que trai sus detallitos y no ha quedado como me gusta dejarlos, al mero tiro―, ―Maestro, me dijo que ya me arrancara por él, que con toda seguridad estaba a las doce del día, son las cinco de la tarde―, ―usted ve patroncito que no le hemos dejado de dar, no queda por uno―, ―maestro, me vine en taxi, ¿ahora que voy a hacer?―, ―¿para que se preocupa?, ya sabe que aquí tiene a su maestro que no lo deja morir solo, mire, llévese mi coche, ocúpelo el tiempo que quiera, anda de taxi, nada más que no le he renovado el permiso, pero está buenísimo―, ―no maestro, no la amuele―, ―lléveselo patroncito, me lo devuelve mañana, ¿o qué, le da pena?
Todos estos hechos que se manifestaron en una negativa rotunda para defender nuestros territorios, tuvieron la protesta muda, pero muy elocuente, de varios militares que no quisieron enredarse en la complicidad de la trai-5n.
(A par te, viendo a Elisa y Cleanto.) Oh, cielos, si me habré traicionado a mí mismo: me he dejado llevar y creo que he hablado alto al discutir conmigo mismo.
BDELICLEÓN: A los que gritan: "Nunca haremos trai­ción al pueblo ateniense; siempre combatiremos por la demo­cracia." Tú, padre mío, engañado por sus palabras, dejas que te dominen.