traducianismo

traducianismo

s. m. RELIGIÓN Doctrina según la cual el alma se transmite de padres a hijos desde los principios de la humanidad. generacionismo

traducianismo

 
m. teol. Doctrina según la cual las almas existían en germen en Adán y se perpetúan por vía de generación, como los cuerpos.
Traducciones

traducianismo

traducianesimo
Ejemplos ?
n teología se designa como traducianismo la doctrina que afirma que el alma personal de que cada ser humano se supone dotado, es resultado del acto de la generación, lo mismo que su cuerpo, derivando del alma del padre o de los padres.
Al traducianismo se le opone el creacionismo que atribuye cada alma personal a un acto especial de creación por parte de Dios. El nombre de traducianistas fue lanzado por el pelagiano Julián de Eclana, acusando de ello a algunos autores católicos como San Cipriano de Cartago y San Ambrosio; y así lo recuerda San Agustín de Hipona.
Los historiadores han visto precedentes del traducianismo en algunos orientales, como Apolinar, Nemesius y algún texto de San Gregorio de Nisa.
Ve clara la dificultad que el traducianismo implica; ¿cómo puede darse si el alma es realmente espiritual? Pero, a la vez, ¿cómo se compagina el creacionismo (o creación por Dios de cada alma) con la transmisión del pecado original?
Aún en la Edad Media, aunque se demuestra y se impone el creacionismo y se dan numerosas razones contra el traducianismo, muchos, por respeto a la duda agustiniana, no se atreven a condenar la doctrina: Hugo de San Víctor y Alejandro de Hales preparan el camino para la afirmación definitiva del creacionismo.
Pedro Lombardo toma decisión decidida contra el traducianismo presentándolo como contrario a la doctrina de la Iglesia. Con Santo Tomás de Aquino se muestra con más exhaustividad y profundidad la verdad del creacionismo, y se rechazará el traducianismo.
Si bien el Magisterio de la Iglesia no ha condenado directamente el traducianismo, ha promulgado diversas declaraciones positivas sobre la creación de las almas individuales, lo que implica la exclusión del traducianismo por vía indirecta: es decir, la de la proclamación de la doctrina opuesta.
Después del Concilio de Trento −en el que no se entró en el tema− Roberto Belarmino recoge en una síntesis los argumentos contra el traducianismo.
San Jerónimo, a quien San Agustín consulta, afirma en cambio con claridad que el traducianismo es contrario a la Revelación y a la doctrina católica.
Históricamente, se han dado discusiones teológicas sobre el momento de la infusión del alma espiritual (véase, por ejemplo, el artículo traducianismo).
XIX por obra de Klee, de Frohschammer, de Ubaghs y de Rosmini vuelve a la escena el traducianismo con diversas explicaciones, pero sería olvidado.
El traducianismo fue sostenido levemente por algunas autoridades teológicas antes de fuera definida la doctrina católica en este punto (véase: traducianismo), pero la doctrina de la Iglesia Católica es creacionista y fue así sostenido por autores de la patrística como san Jerónimo.