trabuco


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trabuco

(Del cat. trabuc.)
1. s. m. Arma de fuego más corta y de mayor calibre que la escopeta ordinaria y con el cañón ensanchado por la boca.
2. HISTORIA Antigua máquina de guerra que lanzaba piedras grandes y se usaba para batir las murallas o torres. catapulta

trabuco

 
m. Máquina de guerra que se usaba para disparar piedras muy gruesas.
Arma de fuego más corta y de mayor calibre que la escopeta ordinaria.
Taco, canuto de madera que se emplea en juegos.
Una clase de cigarro puro.
trabuco naranjero El de boca acampanada y gran calibre.
Traducciones

trabuco

SM
1. (tb trabuco naranjero) → blunderbuss; (= juguete) → popgun
2. (= pene) → prick
Ejemplos ?
Y de tal modo hubo de decir esto el mozo, que comprendió el Niño que no tenía más remedio que jacer lo que el de Pujerra le dicía si no quería que le mojara los carrillos, y como esto no lo podía consentir, pos mete mano el hombre a un pistolón que más parecía un trabuco naranjero, y le dice al Chiquito, sin que se le múe tan siquiera la voz y más fresco que una horchata: -Pos tire usté ya, y jaga usté bien la puntería, porque si me marra usté, va usté a dir, der primero que yo le tire, a visitar los Gaitanes.
Sobre su frente pasaron con rudo silbar las balas, y gendarmes le acometen diciendo «¡Ríndete a Francia!» Y entonces él —«No se rinden los que nacen en España», y contra el jefe enemigo su ancho trabuco descarga.
La revolución se extendió también, como aceite en pañi- zuelo, por el Alto Perú, poniéndose á la cabeza de la indiada el famoso cura Muñecas, quien abandonando á su suegra, mote que algunos clérigos dan al breviario, se armó de sable, canana y trabuco, y el 24 de Septiembre emprendió el ataque de La Paz.
-¡Vaya!, como si me lo hubieras confesao; lo que tú me ibas a dicir, es que la Bigotona me la pega desde antier con el Pollo del Trabuco.
No quisiera que os representaseis a Pepona de una manera falsa y romántica, con el terciado calañés y el trabuco de Carmen, ni siquiera con una navaja escondida entre la camisa y el ajustador de caña que usaban por entonces las aldeanas de mi tierra.
-El tiro que sonó primero -prosiguió diciendo la llamada Angustias-, y a que han contestado las tropas de la Puerta del Sol, debió de dispararlo desde la buhardílla del número 19 un hombre muy feo, a quien estoy viendo volver a cargar el trabuco...
Desde ese día fray Bruno colgó los hábitos, se plantó al cinto sable y pistolas y, trabuco en mano, se puso á la cabeza de doscientos montoneros, lanzando antes este original docu- mento, que así puede pasar por proclama como por sermón ó pastoral.
El sargento Sanabria empuñando un trabuco, mandó cesar el fuego, ordenando a sus hombres que se echaran de vientre para aprovechar sus últimos tiros cuando el enemigo avanzase.
Pasando por alto detalles desnudos de interés, diremos que una noche, hallándose el Rey del Monte entre la espesura de un bosque, acompañado de su coima y de cuatro o seis de los sacos, Dalila cuidó de embriagarlos, y a una hora concertada de antemano penetraron en el bosque los soldados. El Rey del Monte despertó al ruido, se lanzó sobre su trabuco, apuntó y el arma no dio fuego.
Así jue, pues, que yegó al punto señalao y vido el plato con la comida y los dos pesos, que no era hora toavía de salir las ánimas y estaban como la mano e la viuda los había dejao. Se agasapó entre el yuyal, peló un trabuco y aguaitó lo que viniera.
Era necesario morir o buscar la salvación en las sombras y en la fuga. El sargento Sanabria descargó con un bramido su trabuco. Multitud de balas silbaron al frente; las carabinas portuguesas asomaron casi encima de la zanja sus bocas a manera de colosales trucos, y una humaza densa circundó la “tapera” cubierta de tacos inflamados.
Como el apero me vio el sable, trabuco y lansa, Colijo, que gran confiansa no tuvo, y me receló; Ansí lo malicié yo, y le dije, mi aparcero usté de acá es forastero pero entre amigos está, tal vez no conocerá otra cosa compañero.