trágala

trágala

1. s. m. HISTORIA Canción con que los liberales españoles molestaban a los absolutistas en el siglo xix.
2. cantar el trágala a una persona Hacer una cosa que obliga a otra a soportar alguna cosa que odia o rechaza.

trágala

 
m. Canción con que los liberales españoles zaherían a los absolutistas en el s. XIX.
fig.Aquello por lo cual se obliga a uno a soportar alguna cosa que rechaza.
Traducciones

trágala

A. SMF (= glotón) → glutton
B. SM cantar el trágala a algnto laugh in sb's face
es el país del trágalait's the country where you accept something whether you like it or not
Ejemplos ?
Sin embargo, salimos de presidio, y como yo era hombre de bien contúveme; pretendí, pero como no anduve por los cafés, ni peroré, medios que exigían entonces las circunstancias para prosperar, no sólo no me emplearon, sino que me cantaron el trágala.
ú que no quieres lo que queremos la ley preciosa do está el bien nuestro. ¡Trágala, trágala, trágala perro! ¡Trágala, trágala, trágala perro!
porque en acíbar y lloro ha vuelto tus gollerías y regodeos Tú que no quieres lo que queremos la ley preciosa do está el bien nuestro. ¡Trágala, trágala, trágala perro!
¡Trágala, trágala, trágala perro! ¡Trágala, trágala, trágala perro! Dicen que el «¡Trágala!» es insultante pero no insulta más que al tunante.
Y mientras dure esta canalla no cesaremos de decir ¡Trágala!' ¡Trágala, trágala, trágala perro! ¡Trágala, trágala, trágala perro!
Trágala, perro... Cámaras nunca, en jamas veto: o ley o muerte y Viva Riego. Burlados quedan, así no menos, y cabizbajos los anilleros.
Cuando podía serlo. Trágala, perro... También se frustran vuestros proyectos, necias feotas, que presumíais con tanto empeño aherrojarnos cual viles siervos.
También lucían pequeños martillos de plata en los puños del bastón, en la solapa o en la pechera de la camisa junto a la banda púrpura, y tanto esta como el martillo fueron así señales o símbolos de pertenencia a esta sociedad, así como la canción del "Trágala", especialmente injuriosa para los absolutistas.
Estaba dirigida por el periodista y empresario teatral Felipe Ducazcal Las Heras (1849-1891) y la formaban unos treinta individuos cuyo cometido era destrozar las redacciones de los periódicos de la prensa opositora (alfonsinos, moderados, carlistas), disolver las reuniones de los partidos políticos moderado y carlista cantando el Trágala, dar palizas a los líderes destacados de los mismos y amedrentar a los electores adversos, apedreando los cristales de sus casas o las farolas cercanas a ellas, entre otros procedimientos, a veces con la cooperación e incluso la anuencia callada de las autoridades civiles.
¡Trágala, trágala, trágala perro! Busca otros hombres, otro hemisferio, busca cuitado déjanos quietos, donde no sabe que a voz en cuello mientras vivieres te cantaremos: Tú que no quieres lo que queremos la ley preciosa do está el bien nuestro.
-Pero sí partiste por medio un corazón inocente -dije, mostrándole la caja de las pastillas-. Que el Señor emita su fallo. Toma una y trágala. En una habita la muerte, en otra la salvación.
Ya se acabaron aquellos tiempos. ¡Ea!, Manola, no hay más remedio. Trágala, perro... Acabó el dulce chocolateo que antes teníais, ¡oh, reverendos!, y el ser los solos casamenteros y algo más.