Ejemplos ?
El poema de Caín. Cuestión de vida o muerte. La torre de marfil. Los unos versus los otros (1968). La conquista no ha terminado todavía (1983).
Para comprender este cambio en el mundo espiritual huaracino, vamos a citar el juicio de José Carlos Mariátegui contra la "Torre de Marfil"::: Nuestros modernistas, encastillados en su "torremarfilismo", no fueron tan negativos como los ve Mariátegui; Nuestros escritores continuaron la obra artística y social que iniciaron nuestros tardíos románticos.
Al falso humanismo de academia, de torre de marfil de sanceta sanotoum, pretexto para el aislamiento egoísta que hace de la reflexión un solipsismo, un quedarse solo y aparte, entre bizantinismo, sin trato con los hombres, debe seguir un humanismo de saber participado a los demás.
-El de los Perejiles una miajita caviloso; como si le estuviera dando er corazón lo que diba a ocurrir, lo que ocurrió, que lo que ocurrió jué que apenitas se había montáo er Zamora en el macho, un macho más reluciente que una torre de marfil y más bien enjaezáo que er mismo sol, y cuando ya diba yo a ponelle la mano como estribo a la zagala pa montársela a la grupa, y cuando argunos encomenzaban a gritar: «¡Vivan los novios!», pataplún...
Alas de gallina. De los muros de vuestra torre de marfil, nada se desprende, nada parte. Decoráis vuestro egoísmo: bostezáis con elegancia.
"No me extraña que muchos de ellos (los puntos del pliego petitorio) no sean temas universitarios, porque autonomía universitaria, no significa torre de marfil para ignorar lo que pasa en México.
Mi espíritu ayudado de tus manos amigas, ha de exhumar las glorias del pasado: en el ropero arcaico están las ligas que en el día nupcial fueron ofrenda del abuelo amador a la novia de rostro placentero, y cada una tiene su leyenda: "Tú fuiste, Amada, mi primer amor", "Y serás el postrero." ¡Oh, noble sangre, corazón pueril de comienzos del siglo diecinueve, para ti la mujer, por el decoro de sus blancas virtudes, era como una Torre de Marfil en que después del madrigal sonoro colgabas los románticos laúdes!
Empiece el poeta, el poeta «estricto» por disfrutar las rentas del; orne su torre de marfil y enciérrese en ella; tal vez así se haga tolerable su vocación.
Y a ellos se suman los ideólogos sin Partido, con o sin torre de marfil, inconformes con nuestra realidad, que en mi caso, una especie de intelectual político, encontraron ocasión para desahogar sus inconformidades y aun sus problemas de personalidad.
La torre de marfil tentó mi anhelo; quise encerrarme dentro de mí mismo, y tuve hambre de espacio y sed de cielo desde las sombras de mi propio abismo.
Las cumbres de la vida son tan solas, ¡tan solas y tan frías! Yo encerré mis ansias en mi misma, y toda entera como una torre de marfil me alcé.
Ansiáis lo perfecto, es decir, lo acabado, lo intangible, aquello en que nadie colabora ya, aquello a que nadie llega, lo que aparte y humilla, lo que os eleva y aísla, el mármol impecable y frío, la torre de marfil.