torpeza

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torpeza

1. s. f. Cualidad de torpe anda con torpeza; no sabe bailar y lo hace con torpeza. agilidad, destreza
2. Acción o palabras torpes o desacertadas cometió la torpeza de preguntarle la edad; ha sido una torpeza invitarlo. inoportunidad acierto

torpeza

 
f. Calidad de torpe.
Acción o dicho torpe.

torpeza

(toɾ'peθa)
sustantivo femenino
1. agilidad cualidad de la persona que es torpe en movimientos o inteligencia Lo echaron de su trabajo por su torpeza.
2. acierto dicho o acción torpe cometer una torpeza
Traducciones

torpeza

Dummheit

torpeza

maladresse

torpeza

البراعة

torpeza

klodsethed

torpeza

klumpighet

torpeza

SF
1. (= falta de agilidad) [de persona] → clumsiness; [de movimientos] → ungainliness
2. (= falta de inteligencia) → dimness, slowness
3. (= falta de tacto) ¡menuda torpeza la tuya! has ofendido a toda la familiathat was really tactless o clumsy of you, you've offended the whole family!
fue una torpeza por mi parte decírseloit was stupid o clumsy of me to tell him
4. (= tontería) cometer una torpezato do sth stupid

torpeza

f. dullness; clumsiness.
Ejemplos ?
Estos diálogos cortos iban exornados con una infinidad de miradas furtivas del marido para advertirle continuamente a su mujer alguna negligencia, queriendo darnos a entender a todos entrambos a dos que estaban muy al corriente de todas las fórmulas que en semejantes casos se reputan finura, y que todas las torpezas eran hijas de los criados, que nunca han de aprender a servir.
Don Silvestre no se extrañaba tanto de la desvergüenza del elegante jugador como del eco que en la concurrencia hallaban sus torpezas; parecíale insoportable la impudencia del uno, pero mucho más imperdonable la aquiescencia de los otros.
Del origen de los juegos escénicos Con todo, sabed los que ignoráis, y advertid los que disimuláis no saberlo y murmuráis contra el que os vino a librar de vuestra esclavitud, que los juegos escénicos, espectáculos de torpezas y vivo retrato de la humana vanidad, se instituyeron primeramente en Roma, no por los vicios de los hombres, sino por mandato de vuestros dioses.
Que poco aprovecha lo que ha inventado la Filosofía sin la autoridad divina, pues a uno que es inclinado a los vicios, más le mueve lo que hicieron los dioses que lo que los hombres averiguaron CAPITULO VIII. De los juegos escénicos donde, aunque se referían las torpezas de los dioses, ellos no se ofenden, antes se aplacan CAPITULO IX.
Y por eso procura en cuanto puede que antes sea glorificado aquel señor de quien tiene el hombre todo lo que en él con razón puede engrandecer. Mas el que menosprecia la gloria y apetece el mando y señorío, excede al de las bestias en crueldades y torpezas.
Que mejor se portaron con los dioses inferiores, quienes no son infamados con oprobio alguno, que con los selectos, cuyas increíbles torpezas se celebran en sus funciones CAPITULO V.
Porque la civil y la fabulosa, ambas son fabulosas y ambas civiles, ambas las hallará fabulosas el que prudentemente considerare las vanidades y las torpezas de ambas, y ambas civiles, el que advierte incluidos los juegos escénicos, que pertenecen a la fabulosa, entre las fiestas de los dioses civiles y entre las cosas divinas de las ciudades.
Porque con los dioses participan de la inmortalidad de los cuerpos, y con los hombres de las pasiones del alma, y así no es maravilla, dicen, que gusten también de las torpezas de los juegos y de las ficciones de los poetas, supuesto que están sujetos asimismo a las pasiones humanas, de que los dioses están muy ajenos y totalmente libres.
¿Qué hubiera sido de mí sin sus destellos, sin sus centellas, sin sus estrellas, sin sus querellas, sin sus metrallas? ¿Dónde habrían quedado mis lágrimas tras los fracasos, rechazos, golpazos, y torpezas?
Y habiéndola ya explorado un poco, impensadamente cometía con ella una de esas torpezas involuntarias, propias de hombre: un pisotón en el traje, un tropezón con la garzota del peinado, que lo desbarataba por completo: algo, en fin, que pudiese provocar un arrebato instantáneo de enojo, en el cual se trasluciese la natural índole de la niña.
Entonces el vecindario, que se evitaba un gran rodeo para servir la llosa yéndose por la linde del prado de los Seturas, reunido en sesión y asesorándose de un procurador, contestó al mayorazgo que estaba bien lo del dinero; mas que en cuanto a lo de la rodada: « Visto que en la obligación del primer Seturas no aparecía término alguno para su compromiso: Vista la necesidad que tenía la llosa de servirse por aquella cambera: Visto, por último, que ninguno de los vivientes del lugar la había servido por otra parte, y que la costumbre hacía ley, y Considerando una barbaridad y una injusticia que, aun en caso de tener Seturas alguna razón, se emplease ésta en exigir a los hijos el pago de las torpezas de sus padres...
¡Hollar los sagrados derechos del matrimonio! ¡Manchar el lecho conyugal con repugnantes torpezas! ¡Renunciar a su rango de mujer legítima para tomar el de prostituta!