tornera

tornera

s. f. RELIGIÓN Monja que trabaja sirviendo en el torno.
Ejemplos ?
En consecuencia la ópera española produjo obras diversas, variadas y originales, firmadas por ejemplo por Ruperto Chapí (autor de Margarita la Tornera) o Emilio Serrano.
Entrado el siglo XX cuatro son sus obras esenciales: La patria chica, La venta de Don Quijote, Circe (1902) y Margarita la Tornera (1909).
Una tarde hallábase nuestra monja acompañando en la portería a una anciana religiosa, que ejercía las funciones de tornera, cuando se presentó el nuevo médico nombrado para asistir a las enfermas del monasterio.
¡Vaya, ni por pienso! Pasa tu camino y Dios te ayude -dijo la tornera. -Llame usted a la madre abadesa, que traigo prisa -dijo la cabrita-; si no voy por el abejaruco, que le vi al venir por acá.
La tornera se asustó con la amenaza, y avisó a la madre abadesa, que vino, y la cabrita le contó lo que pasaba. -Voy a socorrerte, cabrita de buen corazón -le dijo-.
664, 1903. Sor Casilda alzó el pálido rostro, que sonrosaba una emoción repentina, y contestó a la tornera: -Voy, voy ahora mismo.
Corrió a su amado altar, se hincó a adorarle, y al vital resplandor de su bujía aún encontró la imagen de María, y sus flores aún sin marchitar, y a sus pies despidiéndose del mundo que en vano su alma devorar espera, vivió en paz MARGARITA LA TORNERA, sin más mundo que el torno y el altar.
Sumióse al fin del aire transparente en la infinita y diáfana distancia, dejando en pos suavísima fragancia y rastro de impalpable claridad; y al volver a su celda Margarita, volviendo a sus afanes de tornera, tendió los ojos por la limpia esfera y no halló ni visión, ni tempestad.
Entonces la cabrita soltó su carguita de leña, y como las cabras son tan ligeras, se puso mas pronto que la luz en el convento de las avispas, y llamó: -¿Quién es? -pregunto la tornera.
DON JUAN ¿Sois tal vez la superiora? LA MONJA ¡Yo, señor! Soy la tornera. DON JUAN ¡La tornera! Sois muy docta para oficio tan servil y diestra remedadora de acentos, pues respondéis ¡Deo gratias!, tan tembloroso, que más parece que vuestra, la voz de una setentona.
La madre tornera, que es poco miedosa, anoche a este claustro ya tarde salió, y allí en la escalera que va al campanario, un duende y tres brujas bailando encontró.
Aún no se había extinguido el eco de las campanadas, cuando volteó el torno y asomó por el hueco del aspa la faz pacífica de una monja. -¡Ave María! -Sin pecado... Hermana tornera, ábranos. Soy don Diego. -¿El señor hermano de la madre abadesa?