tornasolado

(redireccionado de tornasolada)

tornasolado, a

1. adj. Que hace tornasoles o visos la falda estaba hecha con un tejido tornasolado. irisado
2. s. m. Efecto que se consigue mediante un sistema de tintura de tejidos, que consiste en superponer diferentes tonalidades o matices de un mismo color.
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2016 Larousse Editorial, S.L.

tornasolado, -da

 
adj. Que tiene o hace visos o tornasoles (reflejos).
fig.Servil, adulador.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.

tornasolado, -da

(toɾnaso'laðo, -ða)
abreviación
que tiene o hace reflejos una tela tornasolada
Kernerman English Multilingual Dictionary © 2006-2013 K Dictionaries Ltd.
Traducciones

tornasolado

iridescent

tornasolado

iridescente

tornasolado

opalizujący

tornasolado

ιριδίζουσα

tornasolado

iriserende

tornasolado

Skimrande

tornasolado

ADJ (gen) → iridescent, sheeny; [seda] → shot
Collins Spanish Dictionary - Complete and Unabridged 8th Edition 2005 © William Collins Sons & Co. Ltd. 1971, 1988 © HarperCollins Publishers 1992, 1993, 1996, 1997, 2000, 2003, 2005
Ejemplos ?
Escribano, al caer el sol al Cristo que está en la Vega tomaréis declaración." - VI - Es una tarde serena, cuya luz tornasolada del purpurino horizonte blandamente se derrama.
Seda amarfilada envuelve aquella escultura en una bata Princesa: ciñe espalda y caderas; flota ampulosa en elegante cola; cae suelta, deshecha en encajes por delante; ancha cinta tornasolada en verde y rosa desteñidos se enlaza sobre el pecho y desciende cortada en forma de tijereta, como para besar aquellos pies menudos que pisaron siempre firmes la senda de la virtud.
Cuando él llegó al pie del puente, ya con mano vigorosa a sendas aldabonadas el otro a su puerta dobla. Abrióla al fin la mujer, y al cerrarla cuidadosa, ya por Oriente venía la tornasolada aurora.
Se interesó en la futura mies que ya iba asomando; hacía espantar por los hijos la hacienda golosa que siempre trataba de venir a robar algunos de los sabrosos tallos del trigo en flor; contemplaba, admirado, la maravillosa alfombra de oro, toda tornasolada por el soplo del viento.
Ante el augurio lunático, capciosa, espectral, desnuda, aterciopelada y muda, desciende en su tela inerte, como una araña de muerte, la inmensa noche de Buda... :::: II ::::: Ad completorium En un bostezo de horror, tuerce el estero holgazán su boca de Leviatán tornasolada de horror...
III ::::: Avernus Tú que has entrado en mi imperio como feroz dentellada, demonia tornasolada con romas garras de imperio, ¡infiérname en el cauterio voraz de tus ojos vagos y en tus senos que son lagos de ágata en cuyos sigilos vigilan los cocodrilos réprobos de tus halagos!
(80) El sol se viene arrastrando Su magnífica lumbrera, Y ya á gran trecho del cielo Avanza su luz espléndida. La escarcha tornasolada Se desvanece en la yerba, Y en transparentes vapores Huye á lo lejos la niebla.
Aquellos lechos de plumas, aquellos baños de plata, la tornasolada y grata claridad que reina allí: los muebles que allí se ostentan y de los que ignora el uso, a don Luis tienen confuso sin saber lo que es de sí.
Entre el plantel destacose la niña de los rizos, y ante el tono algo céreo de su menuda faz encantadora, a un tiempo resolvimos: «Ésta necesita playa y campo.» -Habrá que cortarle el pelo -observó alguien de nosotros, en el tono con que se reconoce una necesidad dolorosa, porque el pelo nos había deslumbrado desde el primer momento, como deslumbra la pluma magnífica, tornasolada, de un ave tropical.
¡Salve, ilusión de consuelo Con que el cielo Cierra el paso al vendaval, Levantando en su alegría Al claro día Arco espléndido triunfal! ¡Salve, luz tornasolada, Delicada, Prenda mágica de paz, En que el cielo jura al alma Dulce calma Tras la negra tempestad!
Se escuchan desde lejos la música liviana con que murmuran leves las revoltosas aguas; y en su cristal inquieto, el sol que alumbra el alba, saliendo reverbera con luz tornasolada.
En la mesa, una bandeja tornasolada, de brillo metálico, en la cual relucen las tazas de porcelana pintada -¡y qué pintura!- agrupadas en derredor de un azucarero de cristal tallado con tanta arrogancia que nuestros nietos abrirán ojos de a palmo admirándolo y viendo los círculos de cobre dorado que le festonean y sus costados, como los de una sobrevesta de la Edad Media, y su tenacilla para el azúcar, que probablemente nunca se usará.