Ejemplos ?
-Sí, tú. -¡Caramba!, ¡qué costumbre de tutear tiene usté, madama! -¿Dónde está mi tordo? -¿Cuál? Porque el grande se lo acabo de remojar debajo del pilón, y el otro, se lo di al gato para que saboreara.
Por otra parte: En el rancho de ño Pancho lo esperaba, la puestera, (más culera que una taba). ¡Ah!, Moreno, negro y alegre a lo tordo.
Sobre un tordo corcel irrumpió ella, rodado desde el anca a la barbilla, de cabeza pequeña y firme huella mirada fiera y bello a maravilla.
Nuestra amiga tenía un tordo en su correspondiente jaula, colgado al lado afuera de la puerta, y ante él agotaba el Diccionario de los términos amorosos y melifluos, que parecía haber hojeado mucho en su vida.
el ideal no se realiza jamás en este mundo. Basta con soñarlo y acercarse a él en lo posible. Entre el Conde y su tordo... ¡Ah! Pero el ideal jamás se cumple en la tierra».
Mas como él siempre persiga Con miradas lisonjeras A Inés de Torres su amiga, Ya no hay dueña que no diga Que ella dio las tranzaderas. En un tordo muy ligero De hermosa cerviz y vela, Cabalga un aventurero Gran justador y puntero Por la dilatada tela.
Iba con él Malvillos, que a éste solo fió su atrevimiento, y por partir la caza del sustento; y estando, ¡oh dura suerte!, acechando a la punta de un alero un tordo que cantaba, la inexorable muerte, flechando el arco fiero, traidora le acechaba.
-Pos lo primero que necesito -exclamó Currita soltando su «establecimiento» contra una de las cuarterolas, y sentándose gallardamente frente al Penitas- es un par de chatos, del barril de los amigos..., pero eso vivo, Paco, y pa darle convoy a esos dos chatos, tráeme unas anchoas; pero, hijo, que no sean de las que tú has dejáo en cueros vivos..., várgame un divé, pos di tú que jaces más estrago en la fuente que un tordo en un olivar...
A las doce de aquella noche, el preso y el carcelero se me presentaron, prontos a partir. Viendo a Carlos montando el caballo de un amigo suyo, le pregunté dónde estaba aquel bello tordo que tanto me había agradado.
mirando al cielo Y con un geme de geta. Jué, tal vez, viejo, por eso Que pidió usté pa este tordo Cimarrón, churrasco gordo Y en el tirador un peso.
En materia criminal la justicia del otro siglo no se andaba con muchas probanzas ni dingolondangos, y tres días después Francisco Mogollón, alias Sanguijuela, desnudo de medio cuerpo arriba y caballero en el tordo flor de lino, que así llamaban los limeños al asno propiedad del verdugo, deteníase en cada esquina, donde con medio minuto de pausa entre azote y azote, lo aplicaba el curtidor de brujas y bribones hasta cinco ramalazos con penca de tres costuras.
A la mañana siguiente, desapareció la jaula con el tordo de la señorona, y ésta puso el grito en el cielo y derramó más lágrimas que una Magdalena.