torcedor

torcedor, a

1. adj./ s. Que tuerce.
2. s. m. TEXTIL Huso con que se tuerce la hilaza.
3. Cosa que causa un disgusto persistente.

torcedor

 
m. Huso con que se tuerce la hilaza.
Traducciones

torcedor

newel

torcedor

SM
1. (Téc) → spindle
2. (= angustia) → torment, torture
Ejemplos ?
Leo en tu frente humillada El porvenir de la nada Entre las huellas de ayer. Veo en tu rostro bullir Ese torcedor secreto..... ¡Tu velar es hoy inquieto, Es inquieto tu dormir!
No sé. Mas vivo triste Y un torcedor arrastro en mi memoria. Madre, ¿creerás también que todo pasa Como en alas del ábrego las hojas, Como del vago céfiro los ayes, Como del mar las fugitivas ondas?
Semillas tan prolíficas que, al fuego fecundador de su pasión romántica, brotarán vigorosas, siendo a un tiempo salud del cuerpo y torcedor del alma.
¡Pueda lucirte sereno el porvenir, y de mi labio el vaticinio fúnebre desmienta! a mi pecho agitado será continuo torcedor la vista de tu infausta beldad, y desolado tu suerte lloraré.
Cuando escribimos «indulgencia» no queremos decir que daremos torcedor a nuestra conciencia, no; la crítica debe ser muy severa con los que se presentan y pasan en el mundo por modelos, para evitar que los que empiezan imiten sus defectos; sino es nuestro propósito advertir que será más lo que de nuestra opinión callemos que lo que digamos.
Padecer y morir: Tal era el lema que en torno mío murmurar sentí, y mirando en redor de espanto llena, su fatídico emblema comprendí; y al ver el torcedor que me encadena de espanto y de temor retrocedí...
los frívolos azares de la vana fortuna, los pesares ceñudos que anticipan la vejez; de oculto oprobio el torcedor, la espina que punza a la conciencia delincuente, la honda fiebre del alma, que la frente tiñe con enfermiza palidez.
Pide un corcel, y en el sillín de planta nerviosa y ágil, cimbradora y bella; y parte con un nudo en la garganta; y compele y fustiga y atropella... ¡y a su cruel torcedor no se adelanta!
-«Ya no quiero morir -exclama-; quiero Ver rendido a mis pies al orgulloso, Con cadena tenaz domar al fiero Y que sufra desdén el desdeñoso; »Ver que implora piedad, ver que suspira, Mi volcán a su pecho trasladado Y que su corazón por mí respira Con duro torcedor atormentado.»- Dice y, tomando el traje de beduino, Vela su linda faz de nieve y rosa, Deja todo su ornato peregrino, Recoge su madeja vagarosa Y montando un trotón, bruto escogido Que el fuego que su pecho reconcentra Lanza en grumosa espuma convertido, La tribu de Kaled busca y encuentra.
¡Ay triste del que ufano Y alegre en apariencia Figura á los placeres Quimérica aficion, Y rie y goza y muchos Envidian su existencia, Y un torcedor secreto Le roe el corazon.
Y acaso en este instante Con torcedor secreto Los celos se apoderan A un tiempo de los dos, Y van por dos caminos, Entrambos á un objeto, El uno en pos del otro De su ventura en pos.
Por el que en dolorosas horas de su vigilia toma por salvación el puñal o el veneno y por el trotamundos sin pan y sin familia, que inmoló a los sentidos cuanto en él era bueno; por esos cuyos nombres son de marca de ludibrio -almas patibularias, lívidos criminales-, por esos cuya marcha de atroz desequilibrio acompañan los siete Pecados Capitales; y por el Metafísico incansable que sufre de un obsesor problema el torcedor eterno...